Dominicana desata su poder y noquea a Países Bajos en el Clásico Mundial de
21 puestos arriba, pero aún suplican por paz
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Mientras vemos con agrado que la República Dominicana ha avanzado 21 puestos en el índice Global de Brecha de Género, nos sacude el alma un video en el que una mujer suplica a su expareja que la deje tranquila, mientras él, con un arma blanca en la mano, le exige que debe volver con él.
Contrasta ese logro en igualdad de derechos, con la realidad cotidiana, donde muchos agresores se niegan a aceptar el fin de una relación que debía ser respetuosa y pacífica.
Es cierto que hoy vemos mayor participación de las mujeres en cargos públicos, una representación histórica en el Congreso del 33.3, el reconocimiento del Sistema Nacional de Cuidados, paridad alcanzada en la educación. Sin embargo, aún persisten desigualdades profundas: violencia contra las mujeres, brechas económicas y una participación política todavía limitada.
La cultura machista continúa arraigada en una parte de la población masculina, donde algunos hombres siguen percibiendo a la pareja como su propiedad y no la reconoce como ciudadanas con plenos derechos.
Vivimos entonces una realidad llena de contradicciones: por un lado, los avances reconocidos por el Foro Económico Mundial tras evaluar a 148 países; por otro, la violencia que sigue tocando puertas de mujeres atrapadas en relaciones marcadas por costumbres patriarcales, falta de educación emocional y afectiva y una idea errónea de que el amor otorga poder para someter y controlar.
Ante la evidencia de que aún muchas mujeres ruegan por no ser violentadas, insistimos en la urgencia de educar desde la primera infancia en igualdad de derechos, respeto mutuo, relaciones basadas en el amor no en el dominio.
También es fundamental garantizar una respuesta efectiva ante cada denuncia y asumir que la defensa a una vida libre de violencia no es opcional sino un derecho humano innegociable.
El ascenso de 21 posiciones en el ranking global de igualdad de género es motivo de esperanza, pero cada video donde una mujer clama por vivir en paz nos recuerda que aún falta mucho por recorrer.
La verdadera transformación cultural llegará cuando ninguna mujer sea maltratada en el nombre del amor, sino que viva con dignidad, respeto, libertad y paz.
La autora es la presidenta de la fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
