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Cómo lograr el empoderamiento económico de la mujer

Desde mi Perspectiva
Alliett Ortega
Esta semana quiero abordar un tema que está en el debate mundial, y es identificar cuáles son los mecanismos que permitirán lograr el empoderamiento económico de la mujer, o su empoderamiento económico, pero definamos dos términos primarios: Empoderamiento, el cual se refiere al proceso mediante el cual tanto hombres como mujeres asumen el control sobre sus vidas: establecen su propias agendas, adquieren habilidades (o son reconocidas por sus propias habilidades y conocimientos), aumentando su autoestima, solucionando problemas y desarrollando la autogestión. Es un proceso y un resultado, en fin, y el termino Género se refiere a la gama de roles, relaciones, características de la personalidad, actitudes, comportamientos, valores, poder relativo e influencia, socialmente construidos, que la sociedad asigna a ambos sexos de manera diferenciada. Mientras el sexo biológico está determinado por características genéticas y anatómicas, el género es una identidad adquirida y aprendida que cambia con el paso del tiempo y varía ampliamente intra e interculturalmente.
El género es relacional ya que no se refiere exclusivamente a las mujeres o a los hombres, sino a las relaciones entre ambos, entonces cuando hablamos de empoderar a las mujeres para que participen plenamente en todos los sectores y a todos los niveles de la actividad económica resulta fundamental para:
■ Construir economías fuertes;
■ Establecer sociedades más estables y justas;
■ Alcanzar los objetivos de desarrollo, sostenibilidad y derechos humanos acordados internacionalmente;
■ Mejorar la calidad de vida de las mujeres, de los hombres, de las familias y de las comunidades; y
■ Promover las prácticas y objetivos empresariales. Aún hoy, garantizar la incorporación de los talentos, aptitudes, experiencias y energías de las mujeres requiere la puesta en marcha de acciones internacionales y de políticas decididas.
Y es que mejorar y ampliar la apertura e incorporación de las mujeres mediante políticas públicas, deben estar sujetas a técnicas, herramientas y habilidades generadoras de resultados, y es que no cabe duda de que en este mundo cada vez más globalizado e interconectado, la clave del éxito reside en la utilización de todos los recursos sociales y económicos, pero aun con los progresos conseguidos, seguimos teniendo brechas que nos impiden que las mujeres sigamos enfrentándonos a la discriminación, a la marginalización, y a la exclusión a pesar de que la igualdad entre hombres y mujeres aparece como un precepto universal reconocido internacionalmente, como un derecho humano fundamental e inviolable. La casi totalidad de los países ha ratificado este valor al reconocer las normas expresadas en los tratados internacionales de derechos que articulan a nivel estatal un amplio abanico de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, incluyendo nuestro País.
Los estudios recientes indican que la diversidad de género puede ayudar a las empresas a demostrar que la conciliación entre los intereses individuales y colectivos es posible. Además, los gobiernos también reconocen que la integración de las mujeres constituye un motor del desarrollo y que debemos movernos rápidamente hacia la igualdad de género si queremos tener una oportunidad para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y para respetar los planes nacionales económicos y de desarrollo.
Dentro de los mecanismos que se deben de incorporar es la revisión de los modelos de desarrollo, los cuales deben acompañarse con la redistribución del trabajo y el tiempo, necesaria para asegurar la presencia de las mujeres en la fuerza laboral. Para esto se deben adoptar sistemas de cuidado orientados a la corresponsabilidad social entre familias, sociedad, Estado, empresas y organismos gubernamentales. El Estado debe asumir la construcción de la infraestructura necesaria y su distribución, lo que en sí, a su vez, constituye es un estímulo a la inversión en servicios básicos.
Como indica Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ’Sin igualdad de Género el desarrollo sostenible no es desarrollo ni es sostenible’’; Es por lo que proponemos una política tendiente a la economía social más que a la economía de mercado, y es que los gobiernos deben reorientar sus políticas públicas, replanteando el modelo de desarrollo por uno centrado en el desarrollo humano, la sostenibilidad de la vida y la autonomía de las mujeres como eje transversal de las estrategias nacionales de desarrollo sostenible a mediano y largo plazo. Hasta una próxima entrega.