El Bautismo de Jesús: Un Llamado a la Vida en Cristo
Por Leonor Asilis
Este domingo la Iglesia conmemora el Bautismo de Jesús, un acontecimiento pivotal en la vida del Señor narrado por los cuatro evangelistas. Ellos destacan que este evento marcó el inicio de su ministerio público.
Al reflexionar sobre el Bautismo de Jesús, debemos considerar no solo su profundo acto de humildad —Él, siendo inmaculado, quiso dar el primer paso para mostrarnos el camino de su seguimiento—, sino también sus propias palabras: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Juan 14:6).
Ahora, profundicemos en la importancia del sacramento del Bautismo en la vida de cada cristiano. Este sacramento nos introduce en la vida de la gracia y nos otorga una nueva existencia en Cristo. Como explica san Pablo en su carta a los Romanos, a través del Bautismo somos sumergidos en la muerte de Cristo para resucitar a una vida nueva (Romanos 6:3-4), pasando de la esclavitud del pecado a la filiación divina.
El Bautismo nos une a la comunidad de los creyentes, la Iglesia, donde nos nutrimos de fe, esperanza y amor. Este sacramento limpia la mancha del pecado original.
El Bautismo es altamente recomendable, incluso para recién nacidos, ya que este sacramento de iniciación cristiana invita a vivir en la luz de Dios desde temprana edad.
Va más allá de lo visible; representa un compromiso profundo y personal que el bautizado asume y que se fortalece en el sacramento de la Confirmación. Al bautizar a un niño, los padres toman una decisión consciente de incorporarlo a la vida cristiana, seleccionando padrinos comprometidos con educarlo en la fe y guiarlo hacia el encuentro con Dios.
Además, el Bautismo en la infancia es un signo de la gracia abundante de Dios. Algunos podrían cuestionar la necesidad de bautizar a un bebé que no comprende el acto. La respuesta yace en la esencia de la gracia: no depende del entendimiento humano, sino de abrir el alma al don infinito de Dios.
Este sacramento manifiesta el amor de Dios que se extiende a todos sin distinción, recordándonos que la salvación es un regalo ofrecido a la humanidad, independientemente de su comprensión.
Es fundamental motivar a quienes aún no han recibido el Bautismo —ya sean adultos en búsqueda de fe o padres que no han bautizado a sus hijos—. Elegirlo significa optar por una vida en abundancia, el acceso a los sacramentos, la pertenencia a la comunidad de fe y el incorporarse al Cuerpo de Cristo.
Hoy es un día ideal para valorar la belleza de este sacramento. Si no lo has recibido o si en tu familia aún no se ha realizado, es el momento propicio para recibirlo.
Un solo Señor, una sola Fe y un solo bautizo- Efesios 4:5