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El rostro cansado y la mirada fatigada del presidente Abinader
El presidente Luis Abinader enfrenta en las últimas semanas intensas presiones derivadas de los apagones, la crisis económica y escándalos como el de SENASA.
Su semblante contrasta con la frescura que proyectaba cuando asumió su primer mandato en agosto de 2020.

Redacción Aplatanao News
Las imágenes recientes del presidente Luis Abinader, captadas entre el viernes, domingo y lunes en distintos actos oficiales, contrastan con la frescura y firmeza que proyectaba el 16 de agosto de 2020, día de su toma de posesión. Hoy, su semblante refleja cansancio: párpados caídos, ojeras marcadas y una mirada menos intensa.
El propio Abinader ha admitido que con frecuencia trabaja más de 16 horas diarias, lo que reduce significativamente sus horas de sueño.
El psiquiatra Vicente Vargas Lemonier ha advertido en varias ocasiones sobre la importancia del descanso en líderes de alta responsabilidad.
“El cerebro que no duerme se desorganiza”, ha dicho, citando a Sigmund Freud: el mejor psiquiatra es dormir bien.
Según Vargas Lemonier, el exceso de trabajo produce estrés, lo cual puede derivar en trastornos de conducta y de salud.
Por ello recomienda a cualquier figura de poder -incluido el presidente Abinader- procurar un descanso adecuado, ejercicio físico y cercanía con su familia y círculo íntimo, como parte del cuidado de su salud mental.
Ante las tantas preocupaciones que afectan al jefe de Estado no es descartable que se sienta triste.

Actividades recientes
Durante el pasado fin de semana, Abinader desplegó una agenda intensa en distintos puntos del país. El viernes inauguró en Constanza la carretera hacia el Salto de Aguas Blancas, una vía de 11.9 kilómetros largamente esperada que facilitará el acceso al ecoturismo de montaña. Ese mismo día se trasladó a Montecristi para supervisar la construcción de la planta eléctrica Energía 2000, que aportará más de 400 megavatios al sistema nacional.
El domingo, en Santo Domingo Este, supervisó la ampliación del Acueducto Barrera de Salinidad, proyecto que incrementará en un 33% el suministro de agua potable para el Gran Santo Domingo. Ese mismo día inauguró trece nuevos Comedores Económicos en provincias como Azua, Montecristi, Dajabón, Barahona y Pedernales, consolidando la red nacional de seguridad alimentaria. También fue visto en un encuentro político en Jarabacoa.
Ya el lunes, encabezó en la sede de la Policía Nacional la reunión de seguimiento al Plan de Seguridad Ciudadana, acompañado de ministros, mandos militares y fiscales de todo el país. En la tarde participó en “La Semanal”, aunque en esta ocasión sin sesión de preguntas, algo inédito en este espacio.

En apenas tres días, el mandatario estuvo al frente de proyectos turísticos, energéticos, de agua potable, de asistencia social y de seguridad pública, una carga de trabajo que explica en parte el cansancio reflejado en su semblante. A esta agenda se suma un viaje inmediato a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, con encuentros bilaterales, citas con inversionistas y una recepción con el presidente Donald Trump, antes de regresar al país el miércoles en la noche.
El costo humano del poder
El desgaste del poder no solo es político, sino también físico. Las largas jornadas, las crisis a atender y las presiones internas del PRM por la candidatura de 2028 contribuyen a un ambiente caldeado que impacta en el rostro del presidente.
Más allá de lo estético, las imágenes recientes abren un debate sobre el costo humano de gobernar y el impacto del desgaste en el liderazgo. La diferencia entre las fotos de 2020 y las actuales constituye un testimonio gráfico del paso del tiempo y de la intensidad del ejercicio presidencial en República Dominicana.

Director Fernando Quiroz
