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Escuelas para la paz, no para la vulgaridad
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Muy justa y necesaria fue considerada por toda la sociedad la medida del ministro de Educación de retomar las clases de Moral y Cívica en las escuelas públicas del país.
Y es que los centros educativos siguen siendo los segundos hogares de los estudiantes, donde la formación de valores morales resulta determinante para la convivencia armónica.
Las enseñanzas de respeto, empatía, solidaridad constituyen la base de las relaciones saludables y del fomento de los buenos tratos.
Sin embargo, resulta insólito, vergonzoso y totalmente inaceptable que dos exponentes urbanas hayan realizado un audiovisual con gestos eróticos, provocativos y lenguaje vulgar en un ambiente escolar.
¿Acaso desconocen que los embarazos en adolescentes continúan siendo una realidad en nuestra nación?
Desconocen también estas artistas, el personal que trabajó en el audiovisual y las autoridades del centro donde fue filmado, que existen normas claras en el sistema educativo dominicano que sancionan ese tipo de conductas.
¿Cuál es el legado que se quiere dejar a la juventud que les sigue? ¿invitarlos a que vean a la mujer como un objeto sexual y no como sujeto con derechos, capaz de ser valorada por sus talentos, capacidades y dignidad más allá de sus cuerpos, movimientos o expresiones?
Valoramos que tanto la Policía Nacional como el Ministerio de Educación iniciaran una investigación sobre el contenido de este video con expresiones y movimientos vulgares filmado en un centro escolar, el cual se viralizó generando un amplio rechazo en las redes sociales.
Se esperan sanciones ejemplares para que ese tipo de acciones, que fomentan antivalores, no continue repitiéndose y, al mismo tiempo, se pueda seguir concienciando a toda la comunidad educativa y a la sociedad en general.
La música puede y debe aprovecharse para inspirar a ser mejores seres humanos, para fomentar la unidad, el respeto, la inclusión y la justicia.
Los centros educativos han de ser espacio de promoción de paz, de buenas costumbres, de aceptación a las diferencias, de control de emociones, de trabajo en equipos y de respeto en cualquier entorno.
En tiempos como los actuales, marcados por la precariedad en la salud mental, la juventud necesita de referentes que les inspiren a reconocerse como seres especiales, únicos, maravillosos y no como figuras triviales o vulgares.
Nuestros jóvenes requieren de artistas, docentes, familias y autoridades que refuercen la convicción de que la educación es el camino más poderoso para transformarnos en una nación más justa y solidaria, donde a las niñas se les reafirme su autoestima y puedan alcanzar sus sueños en base a sus capacidades y desarrollarlos con serenidad, esperanza y paz.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
