Kasandra Cruz lleva su historia de liderazgo y servicio a la contienda
Fallan en matemáticas, leen sin comprender
Fernando Quiroz

Ocho de cada 10 niños dominicanos enfrentan serias dificultades en matemáticas y no comprenden lo que leen al concluir la primaria en la educación pública. Dicho de otra manera, los estudiantes llegan a la secundaria con problemas de lectura comprensiva y sin poder resolver operaciones básicas. Arriban con un rezago que se arrastra en los cursos siguientes.
Son cifras que nublan la mente y muestran un panorama desolador. Es un problema estructural, pues el edificio de la educación dominicana se levanta sobre una zapata débil. Estamos hablando de los futuros ingenieros, médicos, abogados, periodistas y demás profesionales que deben servir a la sociedad.
Comparto algunos resultados de estudios nacionales e internacionales, entre 2018 y 2024, que permiten calibrar la magnitud de la pobreza de aprendizajes en el país.
Hace poco más de un año asistí, invitado por el Banco Popular, al acto en el que Acción Empresarial por la Educación (EDUCA) presentó los resultados de los Centros Educativos de Innovación (CEI), como parte del XXVIII Congreso Internacional de Educación Aprendo 2024.
La presentación comparaba las Evaluaciones Diagnósticas Nacionales del Ministerio de Educación (MINERD) en 3ro de primaria (2023) y 6to (2018). El desempeño de los CEI, fruto de la colaboración del MINERD, EDUCA, el sector privado y organizaciones públicas y privadas, involucró en 2023-2024 a 155 centros educativos, 54,000 estudiantes, 2,500 docentes y 67 mentores pedagógicos. El propósito fue mejorar lectura y matemáticas con un nuevo modelo de gestión escolar. Los resultados fueron evaluados por el IDEICE y validados mediante auditoría externa.
Las cifras
En Lengua Española, la mitad de los niños (51.1 %; 5 de cada 10) apenas logra aprendizajes mínimos. Un 31.2 % (3 de cada 10) alcanza un nivel aceptable y apenas 17.7 % (casi 2 de cada 10) logra un desempeño satisfactorio.
En los CEI, los resultados fueron más bajos: 62.6 % (6 de cada 10) en nivel elemental, 27.1 % (casi 3 de cada 10) en aceptable y solo 10.3 % (1 de cada 10) en satisfactorio.
En Matemática, a nivel nacional, 48.8 % (1 de cada 2) fracasa en operaciones básicas. Un 27.5 % (casi 3 de cada 10) se mantiene en aceptable y 23.7 % (casi 2 de cada 10) alcanza un dominio satisfactorio.
En los CEI, la situación fue aún más crítica: 60.1 % (6 de cada 10) en elemental, 23.2 % (2 de cada 10) en aceptable y apenas 16.8 % (casi 2 de cada 10) en satisfactorio.
En Lengua Española, el diagnóstico nacional mostró que 19.6 % (2 de cada 10) de los estudiantes permanecen en nivel elemental, 53.0 % (5 de cada 10) en aceptable y 27.3 % (casi 3 de cada 10) en satisfactorio.
En los CEI, los resultados fueron similares: 22.7 % (2 de cada 10) en elemental, 53.5 % (5 de cada 10) en aceptable y 22.3 % (2 de cada 10) en satisfactorio.
En Matemática, el panorama fue mucho más grave: en la nacional, 63.8 % (6 de cada 10) se quedó en elemental, 32.1 % (3 de cada 10) en aceptable y apenas 4.1 % (menos de 1 de cada 10) en satisfactorio.
En los CEI, el desempeño fue aún peor: 69.4 % (7 de cada 10) en elemental, 27.7 % (casi 3 de cada 10) en aceptable y solo 2.1 % (menos de 1 de cada 10) en satisfactorio.
Es oportuno señalar que, al margen de los resultados, EDUCA propone con los CEI un nuevo modelo pedagógico que busca inspirar a los estudiantes a desarrollar sus capacidades, motivar a los docentes a reinventar su práctica y abrir la escuela a la comunidad.
Lo preocupante es que, en otros estudios internacionales, los adolescentes dominicanos tampoco alcanzan niveles mínimos de competencia.
El Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) de la OCDE, que mide cada tres años a jóvenes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias, volvió en 2022 a colocar a la República Dominicana en los últimos lugares de América Latina.
En matemáticas: 339 puntos, solo por encima de Paraguay (338) y muy por debajo del promedio OCDE (472); en lectura: 351 puntos, último lugar de la región (promedio OCDE: 476); y en ciencias: 360 puntos, entre los dos más bajos (promedio OCDE: 485).
De igual forma, el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019) de la UNESCO mostró que en 3ro de primaria 80.1 % de los estudiantes dominicanos quedaron en el nivel más bajo en lectura y matemáticas, frente a 47.7 % en promedio regional. En 6to, 40.7 % permaneció en el nivel más bajo en lectura (23.3 % regional) y 77.0 % en matemáticas (49.2 % regional).

¿En qué hemos fallado?
El sistema no ha logrado traducir la teoría pedagógica en práctica real. Muchos docentes no comprenden los contenidos del currículo por competencias, lo que impide que las planificaciones se conviertan en aprendizajes efectivos. Tenemos un currículo con estándares internacionales, pero sin suficientes maestros preparados para aplicarlo.
La asistencia también es un problema, conscientes de que mientras más faltas, peor aprendizaje. La asistencia de adolescentes de 12 a 17 años cayó de 82.3 % a 79.1 % entre 2022-2023 y 2023-2024 (Educa/MINERD).
A esto se suman las constantes paralizaciones del gremio de maestros. Cada día de huelga se calcula en pérdidas de unos RD$760 millones. Y persiste la politización de los nombramientos, debilitando la meritocracia.
La UNESCO acaba de advertir en la Cumbre Mundial sobre Docentes en Chile que la profesión vive una “crisis sin precedentes” y llamó a revalorizarla.
Otros retos son la repitencia, la sobreedad, el abandono escolar, la desigualdad territorial y la enseñanza centrada en la memorización. Además, la escuela compite hoy con la distracción permanente del celular y con hogares disfuncionales que empujan a muchos adolescentes al embarazo temprano o a actividades ilícitas.
Los que permanecen en las aulas enfrentan otra batalla: pantallas y redes que distraen, y ahora la inteligencia artificial, muchas veces usada para copiar tareas en vez de aprender y razonar.
En todo este mapa del problema, la ausencia de compromiso de padres, tutores y de la comunidad es un factor que también debe asumirse con seriedad.
¿Hacia dónde vamos?
El pasado 25 de agosto inició el Año Escolar 2025-2026 con una matrícula de 2,062,061 estudiantes en el sector público. Como en ciclos anteriores, comenzó marcado por la escasez de aulas, el reparto tardío de uniformes, zapatos y mochilas, escuelas sin terminar, deficiencia de baños, falta de personal administrativo y el reto de garantizar los alimentos escolares.
La educación dominicana ha logrado avances en cobertura y financiamiento, pero la calidad del aprendizaje, la formación docente y la gestión institucional siguen siendo los grandes desafíos. Desde 2013 el país conquistó el 4 % del PIB para educación, y desde entonces han corrido más de 40,000 millones de dólares de presupuesto en el sector, pero los aprendizajes siguen estancados.
En cada muchacho que camina en las calles en condiciones lastimosas reflejamos el fracaso del sistema educativo. Y en el otro extremo, aquellos que logran con sacrificio vencer la ignorancia y hacerse profesionales, dignifican sus vidas, las de sus familias y la comunidad.
La educación es un derecho constitucional, y hoy y siempre, hay que educarse para ser mejores ciudadanos, para exigir derechos y cumplir deberes, por la libertad. Sí, porque la cadena de la ignorancia acecha constantemente y hay que abrir la mente y levantar las manos para romperla. Siempre se ha dicho que la educación es el otro nombre de la libertad.
Versión larga de columna publicada en el Listín Diario.
X: @fquirozmora
