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Familias que se abrazan crecen unidas
Nuestra columnista nos recuerda que un abrazo en familia sostiene, sana y une. En tiempos de desconexión, ruido y prisa, propone volver a lo esencial: mirar, escuchar y abrazar más.
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Los abrazos conectan, alegran, brindan seguridad y valoración; fomentan la unión, la paz y la armonía. A propósito de haberse conmemorado este 9 de noviembre el Día del Abrazo en Familia, vale reflexionar sobre su verdadero significado.
Vivimos en una sociedad marcada por la violencia, en la que urge promover el amor, el respeto y los abrazos en el seno familiar.
Los valores se encuentran disgregados en parte de la población, donde muchas personas dedican tiempo a conectarse a las redes sociales, desconectándose de lo más esencial: mirar a los ojos, conversar y abrazar sin prisa ni presión.
Amables lectores, cada día es una bendición, y lo que verdaderamente debemos valorar radica en las huellas que dejamos en los corazones de nuestros seres queridos y en nuestra capacidad de inspirar a través del ejemplo.
Este mes de la familia es propicio para reflexionar sobre el poder de los abrazos y de las palabras que construyen, estimulan y fortalecen las relaciones entre sus miembros.
Desde la primera infancia, cuando los niños aún no saben manejar sus emociones, es fundamental abrazarlos y enseñarles que estamos ahí para ellos, que es importante expresar sus sentimientos y regular sus emociones de manera positiva.
Los neurocientíficos recomiendan un mínimo de ocho abrazos diarios, ya que estimulan la hormona del placer, aumentan la del amor y alivian el estrés y la tensión.
Sostienen, además, que los abrazos tienen un efecto poderoso en nuestro cerebro: cuatro al día contribuyen a la supervivencia, ocho favorecen un buen estado emocional y doce son ideales para el bienestar personal.
Desde la Fundación Vida Sin Violencia sensibilizamos a 124 estudiantes del Colegio San Gabriel de la Dolorosa sobre prevención del bullying o acoso escolar, y fue hermoso comprobar que, al final de la jornada, varios estudiantes se acercaron a abrazarnos. Ese gesto nos llenó de alegría y esperanza.
Ante un conflicto cotidiano, tener la iniciativa de ofrecer un abrazo sincero puede representar el primer paso hacia el entendimiento y la convivencia pacífica.
La familia es un tesoro que debemos cuidar con amor, respeto, empatía y solidaridad, valores que han de trascender por generaciones si contamos con la sabiduría, la paciencia y la entrega necesarias para promoverlos.
Abracemos más, inspirando en nuestros entornos a ser promotores de paz.
La autora es presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
