Florecer en respeto: una urgencia para prevenir violencia
Yanira Fondeur
Promoviendo la paz
En un mundo convulsionado por el egoísmo, los antivalores, la inmediatez, la violencia y el descuido de la salud mental, debemos tomar conciencia de la necesidad urgente de priorizar, cada día, relaciones basadas en el respeto, tanto en el ámbito familiar, como en el laboral y social.
Nunca es tarde para ser parte de la construcción de una sociedad justa y pacífica. Así como en primavera florecen las flores, los seres humanos también estamos llamados a florecer en la cortesía, la empatía, la bondad y el trato deferente hacia los demás, aun reconociendo su derecho a no compartir nuestras ideas.
¿Qué nos queda después de compartir con alguien? Es su trato afable, su escucha activa, su calidad humana. No son sus títulos universitarios, ni su experiencia de vida, sino la esencia de lo que es y su coherencia con lo que proyecta.
Por ello, padres, madres y tutores estamos llamados a promover, desde la primera infancia, los pilares de la comunicación respetuosa, modelando siempre con ejemplo.
Unos “buenos días” acompañado de una sonrisa sigue siendo un gesto poderoso. Ain embargo, vivimos tiempo en los que, incluso en espacios tan cercanos como un ascensor en ese saludo se pierde. Paradójicamente, estamos más conectados a través de dispositivos móviles, pero más distantes en nuestras relaciones humanas.
Los dominicanos nos caracterizamos por ser alegres, humanas, cercanos y empáticos. No obstante, en los últimos tiempos, las noticias reflejan una preocupante deshumanización: abuelos y tíos violando nietas y sobrinas, hijos que agreden a sus madres, estudiantes que atacan a docentes o a sus propios compañeros, desapariciones de infantes, homicidios y feminicidios. Historias profundamente desgarradoras que nos mueven a la reflexión y a la acción.
En este contexto, es oportuno destacar iniciativas como la campaña institucional “Economía de la bondad”, del Banco Popular Dominicano, que promueve el valor de la colaboración cotidiana, altruismo y empatía como base del progreso colectivo. Un ejemplo que merece ser replicado por otras empresas e instituciones.
Cuidar de nuestra salud mental, descansar adecuadamente y realizar actividades que nos generen bienestar emocional, es esencial para relacionarnos de manera más respetuosa, considerada y empática con los demás.
En esta primavera, y siempre, les invito a florecer en un lenguaje asertivo, que motive en lugar de herir, a elegir cordialidad sobre la descortesía, a promover acciones pacíficas en lugar de violentas, a valorar la esencia por encima de la tenencia, a preguntarnos cada noche ¿qué impronta positiva dejé hoy en los demás?
Que la corresponsabilidad colectiva nos impulse a florecer en un trato afectivo y considerado, que contribuya a una convivencia cada vez más pacífica en nuestras familias y en la sociedad.
La autora es la presidenta de la Fundación vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
