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Formar mejores seres humanos: tarea del hogar, la escuela y la sociedad
Yanira Fondeur
Promoviendo la paz
Que el Ministerio Público haya recibido en el primer trimestre del año 17, 525 denuncias de violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales revela una alerta social estructural y la grave persistencia de una cultura aún marcada por los malos tratos.
Nos referimos a las recientes declaraciones de la Procuradora General de la República, magistrada Yeni Berenice Reynoso, quien informó que en los primeros 90 días del 2026, recibieron 195 denuncias diarias, y que debe trabajarse en la formación del ser humano desde los hogares, las escuelas y la sociedad.
La cantidad de denuncias, tomando en consideración que, según la funcionaria, un 83 por ciento de los casos no busca ayuda de las autoridades, revelan que la desigualdad y el machismo continúan profundamente arraigados en nuestra cultura.
También evidencia la persistencia de modelos de crianza basados en agresión y gritos, déficit de educación emocional y de resolución pacífica de los conflictos, normalización de conductas violentas, así como insuficiente atención temprana en salud mental.
Ante esta realidad los padres, madres y tutores debemos recordar que el hogar es la primera escuela. Educar con malos tratos destruye la autoestima de los niños, niñas y adolescentes. Ellos aprenden más con el ejemplo que con las palabras y ante cualquier conflicto resulta fundación mantener el dialogo y la escucha respetuosa.
Desde la escuela, que es el segundo hogar, debería ser obligatorio educar para la paz, mediante jornadas formativas sobre valores como respeto, empatía, igualdad de derechos, autocontrol, prevención del abuso y manejo del rechazo. Asimismo, deben impulsarse programas de mediación estudiantil donde aprendan a resolver sus diferencias sin recurrir a la violencia.
A nivel social, urge multiplicar en todo el país programas de masculinidad corresponsable, control emocional, prevención del acoso laboral y cuidado de la salud mental, como los que desarrollamos desde la Fundación Vida Sin Violencia con el apoyo de destacados especialistas en la conducta humana.
También se requiere de un sistema de justicia más comprometido, con mecanismos de alerta temprana y respuesta oportuna para atender con urgencia a toda mujer que denuncie a su pareja agresora, evitando así que pase a formar parte de las dolorosas estadísticas de los feminicidios íntimos.
De igual forma, deben ampliarse a nivel nacional los Centros de Intervención Conductual para Hombres, orientados a reeducar la conducta de los agresores, además de las sanciones penales correspondientes.
Construir una nación justa y pacífica es una tarea de todos. La paz social nace cuando formamos seres humanos capaces de respetar, dialogar y relacionarse sin violencia, aun en medio de sus diferencias.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
