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Infancia libre de violencia
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
¿Cómo pretendemos erradicar la violencia si una buena parte de la población continúa normalizándola como forma de disciplina desde la primera infancia?
Resulta alarmante que un estudio reciente de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) haya revelado que el 50.7% de los niños y niñas, entre uno a cinco años, recibe castigos físicos para corregir conductas.
Amables lectores, recordemos que cosechamos lo que sembramos. La violencia se aprende y normaliza desde el hogar, afectando de forma considerable el desarrollo integral de los infantes que son determinantes para su formación emocional y social.
En pleno siglo XXI, aún vemos adultos que, como sanción por lo que consideran una “mala conducta” obligan a los niños a sostener un block en la cabeza bajo el sol, otros le queman las manos, supuestamente para enseñarles que no deben tomar lo ajeno. Estos son aprendizajes basados en el dolor y el miedo y no en el amor y la comprensión.
Entre los castigos investigados figuran las pelas, nalgadas, sacudidas, golpes en la cara, cabezas u otras partes del cuerpo, que su mayoría afectan más a los niños que a las niñas.
Esa triste realidad nos lleva a reflexionar que: a pesar de los convenios internacionales que ha suscrito nuestro país a favor de la niñez, niñas y adolescencia, aún existen segmentos de la población que, en su práctica cotidiana, incumplen totalmente esos compromisos.
Los niños, niñas y adolescentes merecen ser respetados, protegidos, amados, educados con límites claros dentro de un marco de una crianza positiva.
En ese sentido, consideramos urgente el lanzamiento de una campaña nacional de concienciación, que promueva la educación para la paz, fomentando relaciones sanas, solidarias, empáticas y justas.
Como ciudadanos responsables, debemos elevar nuestras voces cada vez que conozcamos de un caso de maltrato infantil disfrazado de disciplina.
Se trata de una responsabilidad colectiva. Por ello proponemos la implementación de talleres para padres y madres, cursos sobre manejos de conflictos con inteligencia emocional y la inclusión de la crianza positiva en la orientación familiar.
Educar no es maltratar ni golpear.
Nuestros niños y niñas merecen crecer en ambientes donde prevalezca el respeto, el amor y la paz, lo que les brindará la seguridad y confianza necesarias para construir relaciones saludables y futuro esperanzador.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
