Perros de intervención asistida: aliados que fortalecen la comunicación, el aprendizaje y
Jugar sin armas, crecer en paz
Que Melchor, Gaspar y Baltasar nos colmen a todos de fe, salud, sabiduría, unidad familiar y paz, para convivir un 2026 con mayor bienestar.
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Cada año, la llegada de los Santos Reyes Magos despierta ilusión en miles de infantes que esperan con entusiasmo esos regalos que, con inocencia, han expresado en voz alta. Sin embargo, mientras unos celebran, otros viven la tristeza de no recibir ninguno.
Más allá de los obsequios, esta fecha nos invita a reflexionar sobre el mensaje que transmitimos y el tipo de sociedad que estamos ayudando a construir desde la infancia.
Hoy, desde mi condición de promotora de paz, exhorto a los padres, madres y tutores que tengan la posibilidad de regalar un juguete a realizar compras inteligentes, que no justifiquen ni fomenten la violencia. Me refiero a pistolas, ametralladoras, carros de guerra, rifles, espadas o videojuegos que simulan combates.
Los fabricantes nunca dejarán de ofertarlos; sin embargo, ante los altos niveles de conflictividad en que vivimos, resulta necesario crear conciencia y contribuir a formarla en nuestros entornos familiares y sociales.
El sano desarrollo, tanto de varones como de hembras, no se da al azar: requiere trabajo diario. En ese proceso, podemos apoyarnos en juegos educativos, musicales y deportivos que aporten positivamente a la creatividad, la sensibilidad, la disciplina y la solidaridad.
En el caso de las niñas, tampoco debemos seguir fomentando estereotipos que las encasillan en juegos de cocina, barbies, muñecas con coche o accesorios de belleza, cuando también podemos estimularlas a soñar o formarse como futbolistas, científicas, matemáticas o expertas en marketing digital.
Estiman los expertos en conducta que hasta los 7 años podemos potenciar significativamente el desarrollo de los infantes. Por ello, es fundamental observar el tiempo que dedican a los juegos, verificar si estos corresponden a su edad y orientarlos en la medida de lo posible.
Los juguetes no tienen que ser costosos para agradar. Los bloques de plástico o madera ayudan a incentivar la creatividad y la motricidad fina, permitiendo construir y aprender.
Los rompecabezas, por su parte, contribuyen a la concentración y la memoria, además de fomentar la participación de varios miembros de la familia en espacios de tiempo de calidad, donde podemos reforzar conceptos como objetos, colores y tamaños.
Ahora bien, los mejores regalos sabemos que no tienen precio. Ese tiempo en que miramos sus ojitos, tomamos sus manos y les damos un abrazo no tiene comparación, porque sienten el amor y la protección que necesitan.
Que Melchor, Gaspar y Baltasar nos colmen a todos de fe, salud, sabiduría, unidad familiar y paz, para convivir un 2026 con mayor bienestar.
La autora es la presidenta de la fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
