La infancia no puede esperar
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
La violencia contra la niñez continúa arrebatando vidas y, ante esta dolorosa realidad, no podemos ser indiferentes. La protección de los niños y niñas comienza mucho antes de una tragedia: requiere familias, vecinos e instituciones atentos a las señales de alerta y dispuestos a actuar a tiempo. Cuando reaccionamos después de una pérdida, constituye un fracaso de toda la sociedad.
Vivimos una tragedia tras otra, donde la violencia se manifiesta en distintos ámbitos de las relaciones humanas. La población infantil, por su condición de vulnerabilidad, en lugar de crecer rodeada de amor, protección y seguridad, es víctima de abusos que destruyen su presente y hasta su futuro.
Como ejemplo, menciono dos casos que han circulado ampliamente en las redes sociales y que conmueven a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad humana.
Por un lado, una sargento mayor de la Policía Nacional fue arrestada por presuntamente utilizar una pulidora eléctrica para quitarle la vida a su hija de diez años. Según informaron familiares llevaba dos años con licencia médica debido a problemas de salud mental. Es una tragedia que invita a reflexionar sobre la importancia de identificar situaciones de alto riesgo y garantizar que los niños permanezcan bajo el cuidado de adultos capaces de protegerlos.
A este penoso caso se le suma otro que permanece bajo investigación: el de un niño menor a los tres años, que apenas tenía una semana en el país, donde visitaba a su padre. Fue trasladado al hospital por su madrasta tras una supuesta caída, y posteriormente falleció. De acuerdo con declaraciones de familiares, el menor habría ingresado con aparentes signos de violencia.
Corresponde a las autoridades determinar las causas de esta muerte y establecer las responsabilidades que procedan. Sin embargo, este caso plantea interrogantes que merecen reflexión. ¿se están activando de manera oportuna los protocolos de notificación al Ministerio Público cuando un centro recibe un menor con aparentes signos de maltratos?, ¿Reconocieron los familiares o personas cercanas alguna señal de alerta que pudo haber motivado una intervención temprana?
Ningún niño, niña, adolescente, mujer u hombre debería perder la vida como consecuencia de la violencia ejercida por personas incapaces de controlar su ira, ni respetar el derecho fundamental a vivir con dignidad y seguridad.
La protección de la niñez debe convertirse en un compromiso nacional que involucre a las familias, las autoridades, los centros educativos, las comunidades, los medios de comunicación y las organizaciones sociales.
Cuando un infante sufre, fallamos en su protección. Preocuparnos no basta, es necesario actuar debido a que nuestros niños nos necesitan hoy, mañana y siempre.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
