La República Dominicana frente al embate del Cambio Climático
El 18 de noviembre, la República Dominicana vivió una contundente muestra de la influencia del cambio climático.
En cuestión de horas, intensas lluvias provocaron inundaciones urbanas y rurales, lamentables pérdidas humanas, daños a viviendas e infraestructuras públicas, y afectaron zonas productivas. La tragedia, desencadenada por un disturbio atmosférico, nos conmueve profundamente. La impactante pérdida de al menos 9 vidas, aplastadas por paredes del Paso a Desnivel de la avenida 27 de Febrero, destaca la gravedad de la situación.
Las imágenes del dolor en las familias de las víctimas, incluyendo a un respetado urólogo, ex general de Policía y una pareja de puertorriqueños esperando un hijo, son desgarradoras. En medio de una campaña electoral, las declaraciones se contaminan con contraacusaciones, buscando culpables en la construcción de obras, mantenimiento insuficiente o gestión de desastres.
Desde el sábado pasado, el presidente Abinader ha liderado esfuerzos, reuniendo a su gabinete y líderes de organizaciones de socorro. Se han mantenido en sesión permanente, llegando a comunidades afectadas con asistencia, evaluando daños y disponiendo reparaciones mediante un decreto para compras públicas de emergencia. Históricamente, la falta de planificación y prevención ante desastres, junto con la temeridad ciudadana para acatar alertas de riesgo, ha marcado al país.
Recordamos la inundación de noviembre de 2022 y el huracán Georges en 1998, ambos dejando cicatrices profundas. Gloria Ceballos, directora de la Oficina Nacional de Meteorología, advierte que las lluvias intensas son resultado directo del cambio climático, ocurriendo fuera de temporadas habituales.
Aunque el disturbio no fue un huracán, sus precipitaciones marcaron un récord de 400 milímetros, dejando a familias sin hogar ni pertenencias. Es imperativo abordar el cambio climático con medidas proactivas, considerando la necesidad de proteger a la población y fortalecer la resiliencia ante eventos extremos.
A nivel internacional, la colaboración es esencial. Grandes ciudades como Nueva York, Dubai y Madrid ya han experimentado las consecuencias, recordándonos que estamos bajo el ataque del cambio climático.
Este es un asunto de Nación y una responsabilidad hacia las futuras generaciones. Prevención, planificación y conciencia son clave en este crucial momento.
Fernando Quiroz, editorialistas