Detrás de los escenarios: el legado de Dolly Parton más allá de
Los abuelos: sembradores de paz
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
El día Mundial de los Abuelos pasó casi desapercibido al coincidir éste 26 de julio con
el Día de los Padres. Sin embargo, vale la pena detenernos a reconocer que
desempeñan un papel invaluable como educadores con amor y sembradores de una
sociedad más humana y pacífica.
Desde mi experiencia como abuelita de Amelia, de 2 años y 4 meses, puedo afirmar
que también dejamos legados trascendentes cuando, con nuestro ejemplo, ayudamos a
que nuestra nieta o nieto aprendan a ser pacientes, a compartir sus juguetes, a
respirar para calmar sus emociones, a pedir perdón cuando sea necesario y a resolver
los conflictos sin violencia.
No se trata de consentirlos sin normas. Se trata de acompañarlos con amor,
establecer orientaciones claras y contribuir a que desarrollen una identidad segura y
capacidad para respetar a los demás.
Un abrazo, una caricia en el cabello, un besito, una conversación, una tarde
compartiendo un instrumento musical, practicando un deporte, pintando, disfrutando
una merienda, son pequeños gestos que fortalecen la memoria afectiva de los nietos.
En ese proceso, los abuelos también educamos para la paz desde el ejemplo, la
paciencia y la ecuanimidad.
Recordemos que la violencia es una conducta aprendida y que los niños y las niñas
son esponjas que absorben lo que ven y terminan normalizándolo.
Vivimos en una sociedad marcada por la inmediatez. En de ese ritmo acelerado, los
vínculos con los abuelos fortalecen la vida familiar, disminuyen la soledad e invitan a
mirar los ojos, dialogar y compartir un tiempo cuyo valor es incalculable.
Romper con los modelos autoritarios que muchos vivieron en su infancia, para
convertirse en referentes de cuidado, protección y educación desde el cariño y el
respeto, también es una forma de construir relaciones pacíficas.
En una charla reciente organizada por la Fundación Vida Sin Violencia, que me honro
en presidir, sobre Salud Mental y Neurociencia, el psicólogo clínico César Castellanos
destacó la importancia de fortalecer la educación emocional y los vínculos afectivos
seguros en los entornos familiares y escolares en los primeros cinco años de vida.
Abuelear es una gran bendición, pero también una responsabilidad. Cada gesto de
amor, cada valor trasmitido y cada testimonio de vida dejan huellas que perduran por
generaciones.
Convivir pacíficamente no sólo se enseña, también se hereda y los y las abuelitas
tenemos el privilegio de sembrarla cada día con nuestro amor, tiempo de calidad y
sabiduría.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
