Los perros: nos beneficiamos más de ellos que ellos de nosotros
Iranna Flaviá Luciano
Pienso y Escribo
Tengo que reconocer al escribir este artículo que soy animalista, activista, y que una de mis grandes pasiones en la vida es el amor hacia los perros.
Mi gran adhesión hacia los mismos comenzó en etapas tempranas de mi vida, cuando era niña, siempre quería tener un ejemplar, cuidarlo, tratarlo como si se tratase de un niño.
Nunca tuve perros en mi casa en mi vida de niña y adolescente, pero me derretían los mismos al verlos, ya de adulta he podido disfrutar a cabalidad lo que es tener uno.
Hace 5 años me embarqué en la aventura de hacerme acompañar por un perro, su nombre es Castell, aunque de cariño le digo Castelle, es un perro dorado con blanco, muy parecido a los Jack Russell, pero es chiguagua.
La intención de tener un perro en la casa nació en principio de mi gran amor hacia ellos, luego de querer ver mejoras en mi hijo Fernando Gabriel de 16 años con la condición de autismo.
En las redes sociales siempre estoy dando mis opiniones sobre tenencia responsable de los perros, y estoy complemente en contra del maltrato de los mismos.
Siguiendo esta tendencia, y por idea de mi esposo el periodista Fernando Quiroz, impulsor de la ley 34-23, sobre atención, protección e inclusión de las personas con la condición de autismo y coordinador de la Mesa del Diálogo, hacemos cada año la Semana de Concienciación Sobre el Autismo en Ágora Mall.
Un evento donde desfilan los principales especialistas en el tema del autismo en el país, dando charlas y conferencias que solamente suman.
Este año y en coordinación con el CAID y ADATS, fue posible dar la charla Terapia con animales, donde contamos con la participación en vivo de la perrita Golden Retriever Valentina.
Es mucho lo que se ha hablado de los beneficios a la salud emocional que tienen los perros en nuestras vidas, y que nos beneficiamos más de ellos que ellos de nosotros.
Involucrar a un perro como agente motivacional mejora tanto la parte social, emocional, cognitiva, y física de cualquier usuario.
En la práctica puedo confirmar que los perros contribuyen a reducir el estrés, mejoran la comunicación, la confianza y el vínculo de quienes interactúan con ellos.
Tienen beneficios tanto las personas mayores, así como en personas con condición de autismo, pacientes hospitalizados, y pacientes con condiciones emocionales.
El perro en personas con TEA permite trabajar temas considerados como difíciles de lograr, mejoran la comunicación, la sociabilización, aumenta la participación y motivación de los niños.
Para ser un perro de terapia no todos los perros aplican, el animal tiene que tener un buen temperamento, capacidad de adaptación, seguir las rutinas, disfrutar la interacción humana, y con un entrenamiento específico.
Tener un perro en nuestras vidas solo suma, contribuyamos a cuidar de ellos y a quererlos, forman parte de la naturaleza y de nuestro día a día.
Pienso y Escribo: Por algo dirán que el perro es el mejor amigo del hombre, suman emociones, nunca multiplican desilusiones.
