Tesorería Nacional logra ingresos por más de RD$1,101 millones de pesos en
Más diálogo y menos violencia
La violencia es una conducta aprendida. La paz comienza en la familia y se proyecta hacia las escuelas, comunidades y espacios públicos.
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Una nación como la República Dominicana, caracterizada históricamente por la alegría, la solidaridad y empatía de su gente, se encuentra actualmente impactada por una preocupante escalada de violencia social y familiar. Frente a esa realidad, estamos llamados no a justificarla ni a ser indiferentes, sino a unir voluntades para combatirla desde nuestros distintos espacios.
La convivencia pacífica se construye día a día con conciencia crítica, voluntad, respeto, escucha activa, diálogo, comunicación asertiva y solidaridad. No surge de manera espontánea, requiere de educación emocional, compromiso ciudadano y una cultura basada en el respeto a la dignidad humana.
En ese sentido, aplaudimos la iniciativa del periódico Listín Diario al impulsar junto a otras autoridades los “Diálogos para la convivencia barrial”, con el objetivo de promover la resolución pacífica de conflictos entre vecinos y fortalecer la armonía comunitaria.
No podemos seguir normalizando la agresividad con la que grupos de motoristas agreden a otros conductores por conflictos que perfectamente podrían resolverse de manera cívica, racional y respetuosa.
Inaceptable fue el hecho reciente en el que un motorista que transitaba en vía contraria, acompañado de dos infantes, entendió que el conductor de un autobús escolar, que también transportaba a menores, no le cedió el paso. Esa situación bastó para que una turba que apoyaba al motorista golpeara salvajemente en el rostro al chofer del autobús, ante la mirada aterrorizada de varios niños, cuya presencia resultó indiferente frente a la ira colectiva.
Aprender a reconocer nuestras emociones y gestionarlas adecuadamente es uno de los grandes desafíos que tenemos como sociedad. No podemos aceptar que la agresión sea la respuesta ante las diferencias, porque la violencia genera más violencia.
¿Qué aprenden nuestros infantes al presenciar hechos tan deplorables como este? Aprenden que golpear es la solución, que el respeto es un valor que sólo queda en discursos y que vivimos en una sociedad donde parece imponerse la frase “Salvase quien pueda”.
La violencia es una conducta aprendida. La paz comienza en la familia y se proyecta hacia las escuelas, comunidades y espacios públicos.
La convivencia pacífica genera confianza colectiva, bienestar emocional y seguridad ciudadana. La paz social también mejora la salud mental, fortalece las relaciones humanas y favorece una cultura de respeto mutuo.
No basta con indignarnos ante cada hecho violento. Necesitamos la participación de las familias, las escuelas, las iglesias, los dirigentes comunitarios, los medios de comunicación y toda la sociedad para asumir un rol activo en la construcción de una cultura de paz.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
