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No son celos, es violencia machista
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Por décadas, he observado publicaciones de los medios que titulan o desarrollan en el cuerpo de la información la teoría de que, por “celos” un hombre asesinó a su pareja.
Justo ayer, al leer el caso de Amairis Darleni Alcántara Javier, una joven de apenas 18 años asesinada con arma blanca por su pareja Luis Felipe Agueda, de 31 años, algunos medios planteaban que, según versiones preliminares, el agresor habría actuado motivado por los celos.
Amables lectores, debemos insistir en recordar que no son los celos la razón por la cual se arrebata de manera cada vez más cruel la vida de una mujer. Es la violencia machista la que impulsa a controlar y dominar a voluntad.
Los agresores entienden que sus parejas les pertenecen, no la ven como sujetos con derechos, mientras ellos sí se consideran con la potestad de decidir sobre su vida o su muerte.
Plantear que los feminicidios íntimos se ejecutan por celos o catalogarlos como “crímenes pasionales” es minimizar esa grave problemática de derechos humanos y salud pública o incluso justificarla socialmente.
Detrás de cada feminicidio hay una historia de mucho dolor y muchas lágrimas, que contrasta con el sistema de creencias del agresor: una mentalidad que normaliza la posesión y carece de autocontrol.
Se considera que, a mayor diferencia de edad entre la pareja, mayor puede ser el control y sometimiento ejercido.
Sabemos que los feminicidios no ocurren de la noche a la mañana. Llevan años de humillaciones, menosprecio, manipulación emocional, comparaciones, amenazas y en muchos casos, violencia física, sexual y económica.
Cuando una mujer decide terminar con una relación de dominación es porque desea liberarse de todos los sufrimientos vividos, busca paz, respeto, ser escuchada y tener un compañero de vida empático para construir un proyecto común.
Utilizar el lenguaje correcto es importante para combatir la violencia y procurar su erradicación.
Los feminicidios de parejas o exparejas no se cometen en nombre del amor, sino del control y la posesión, rasgos inconfundibles que son características de la cultura machista.
Utilizar un lenguaje correcto para informar sobre violencia machista podría ser un primer paso para cambiar la historia de dolor de muchas mujeres, debido a que no se puede justificar lo injustificable.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur_
