FINJUS pide aplazar la entrada en vigor del nuevo Código Penal y
Que no sea una más
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
La violencia hacia las mujeres dominicanas está exacerbada y no se limita a las 43 que fueron asesinadas durante los cinco primeros meses del año. También alcanza a las que recurren a las redes sociales para pedir auxilio, denunciar amenazas y reclamar protección, con la esperanza de no convertirse en otra cifra más de esta dolorosa realidad.
Mientras una parte de la población celebraba este domingo Día de las Madres con alegría y gratitud, otros hogares permanecían marcados por el dolor, el sufrimiento, el insomnio y la sed de justicia ante el arrebato de vidas de mujeres entre los 15 y los 55 años, dejando en la orfandad a por lo menos 33 niños, niñas y adolescentes.
Cuando se tienes la dicha de compartir con una madre, con los hijos y demás familiares se recibe una bendición invaluable. Sin embargo, cuando en una familia ha vivido la tragedia de perder a una hija, hermana o madre asesinada sin ninguna piedad, el dolor deja heridas profundas. Ese sufrimiento también lo viven las mujeres que permanecen escondidas o aterrorizadas, utilizando las redes sociales para clamar protección y justicia.
Las lágrimas no cesan. Detrás de cada tragedia quedan conmoción, los traumas, la destrucción emocional y la esperanza de que las autoridades puedan intervenir antes de que ocurra otra muerte evitable.
Para mayo del año 2025, la Fundación Vida Sin Violencia registró seis feminicidios íntimos acumulando 22 víctimas durante los cinco primeros meses del año. Lamentablemente en mayo del presente año contabilizamos 12 mujeres asesinadas por sus exparejas.
Diana Elena Evangelista, Yessica Alvarez, Nikaury Alicia Heredia Taveras, Providencia Marte, Alfania Manuela Hernández, Esmeralda Moronta, Indhira Beltré, Jhorgely Reynoso, Abril, Angela Dieva Michel, Nancy Brito Ulloa y Yuri Ernestina Zapata Pichardo. Entre ellas una adolescente de 15 años.
Aún no terminamos de asimilar una tragedia, cuando los medios de comunicación ya informan sobre otra, que marca para siempre no solo a dos familias, sino también a comunidades enteras, afectando significativamente la convivencia y la paz social.
Culminamos un mayo tristemente sangriento, con decenas de hogares donde imperará el dolor y la ausencia. No sólo el de los niños y adolescentes que han quedado huérfanos, sino también el de madres que han visto como la vida de sus hijas fue arrebatada por exparejas incapaces de aceptar el fin de una relación.
La violencia de género jamás puede ser justificada ni normalizada. Las mujeres tienen derecho a vivir libres de violencia y el Estado está obligado a garantizar esa protección. Toda amenaza, acto de control o manifestación de violencia debe ser tomada en serio y atendida a tiempo.
También como sociedad nos corresponde promover los buenos tratos, la empatía, el respeto y la solidaridad, porque solo construyendo una cultura de paz podemos evitar que más familias sigan llorando pérdidas que nunca debieron ocurrir.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
