ACOFAVE considera necesario fortalecer la verificación de origen DR‑CAFTA en la importación
Que nunca les falte nuestro tiempo
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Leer la penosa frase “Los hijos no tienen tiempo para nosotros” en una pancarta durante una movilización de adultos mayores, realizada la pasada semana en reclamo de albergues, me tocó profundamente el alma. Más aún, al conocer que la soledad puede afectar su bienestar emocional y contribuir a depresión.
Detrás de esas palabras hay un llamado que no podemos ignorar: nuestros adultos mayores también necesitan tiempo, compañía y afectos. Ellos han dedicado una vida a protegernos, cuidarnos y estimularnos para desarrollarnos.
El amor y la gratitud son valores que debemos promover desde la primera infancia y que deben prevalecer en todas las relaciones, porque fortalecen la unidad familiar, ese vínculo capaz de superar adversidades cuando el respeto, la empatía y la solidaridad son parte de su esencia.
Una visita, una llamada, unas palabras como “¿Sabes lo importante que eres para todos?”, o “te queremos mucho”, cuesta tan poco y, a la vez, pueden convertirse es un bálsamo de cariño para cualquier adulto mayor. Son gestos que ayudan a mantener la alegría y esperanza de saber quesu presencia sigue siendo importante dentro de la familia.
¿Tienes la gran bendición de tener a tu mamá, papá, abuelito o abuelita? Eres, sin lugar a duda, una persona privilegiada. Contar con su amor, sus oraciones, sus experiencias, consejos y ese cariño extraordinario no tiene precio.
Para los adultos mayores no debería existir la excusa de “tengo mucho trabajo y no tengo tiempo para verlo o llamarlo”. El tiempo se organiza, se crea y también se disfruta en complicidad con nuestros seres queridos.
Cuidar a nuestros adultos mayores es una responsabilidad compartida. Cuando las familias no pueden asumir solas todas sus necesidades, la comunidad y el Estado deben brindar apoyo para garantizarles una vejez digna, protegida y acompañada.
Aun cuando padezcan de alzhéimer, pueden sentir el rocede unas manos, un beso, una caricia o una frase como“Estamos aquí y te amamos”.
Cada día es un regalo. Que hermoso es regalarle una sonrisa y hacerles sentir que su vida sigue teniendo un profundo significado.
Demos siempre el mejor ejemplo a nuestros hijos e hijas. Cuando sembramos amor, cosechamos más armonía familiar, donde la soledad no tiene cabida.
Aspiramos a una sociedad donde ningún adulto mayor tenga que reclamar compañía, afecto o un lugar digno para vivir. Cuidar de ellos no sólo es gratitud es humanidad y amor.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
