Recomiendan construcción de nuevo estadio de béisbol con estándar de Grandes Ligas
Romper el silencio: un compromiso de todos
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Si algo necesita una víctima de violencia es ser escuchada, apoyada y protegida. Bien sabemos que el silencio contribuye a que el agresor continúe perpetuando sus malos tratos, con el único fin de dominarla y controlarla.
Sin embargo, la pasada semana, la ministra de Interior y Policía informó que el 80 % de las víctimas de violencia por parte de parejas o exparejas no habían denunciado a las autoridades.
La cifra preocupa y nos lleva a cuestionarnos, como instituciones y como sociedad: ¿qué está pasando para que la gran mayoría de sobrevivientes de violencia no denuncien?
Las respuestas pueden variar de un caso a otro. Algunas mujeres están paralizadas por el miedo a represalias, a recibir agresiones mayores o incluso a ser asesinadas. Así le sucedió a Selis Mercedes Sánchez German el pasado mes de julio, a pesar de que había recibido amenaza no interpuso la denuncia porque no deseaba problemas, temía que fuera peor y así resultó.
Otras no denuncian por la dependencia económica, la falta de autonomía financiera para iniciar un nuevo proyecto de vida.
Hay mujeres que no acuden a las autoridades debido a que mantienen la esperanza de que su agresor cambie de conducta, mientras otras han normalizados los malos tratos, ni siquiera se reconocen como víctimas y atribuyen la agresividad al consumo de alcohol u otras circunstancias pasajeras.
También están las que no confían en el sistema de justicia, pues saben que algunos casos denunciados, han terminado siendo parte de las estadísticas de feminicidios.
Denunciar a un agresor no es tarea fácil. La mujer debe armarse de mucho valor y contar con una red de apoyo para enfrentar procesos judiciales que, en ocasiones, resultan largos y estresantes. Además, muchas son conscientes de que este es el período de tiempo en que se encuentran más vulnerables.
A veces hasta durmiendo son sorprendidas con golpes o disparos que le arrebatan la vida, sus sueños y derecho a ser respetada, libre de todo tipo de malos tratos.
Ante esta triste realidad, no podemos ser simples espectadores. Debe existir un compromiso de toda la sociedad a favor de la protección y defensa de las víctimas de violencia, que les ayude a romper el silencio, con la certeza de que no estarán solas y de que merecen vivir en paz.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
