San Juan Pablo II: La Vida que inspiró al mundo en fe y esperanza
La Iglesia celebra su fiesta el 22 de octubre. Unas líneas en su memoria.
Bastaba mirarte: una gran paz impregnaba el ambiente donde te encontrabas. Ya no estás entre nosotros físicamente, pero tu presencia espiritual nos circunda, nos eleva e inspira a seguir no solo tu mensaje, sino también tu vida.
Supiste reflejar a Cristo. Nos guiaste hacia Él. Nos pastoreaste según su voluntad y, desde el cielo, intercedes por nosotros. Gracias, Santo Padre, porque supiste ser una vida de inspiración; iluminaste nuestras vidas y, gracias a tu fidelidad hacia Cristo, mostraste claramente el Camino que nos conduce a Él.
Claves expresas, como el emblema que escogiste y tu marcada devoción a María, la Madre de Jesús y nuestra —Totus Tuus—; tu invitación a la conversión y penitencia; el señalamiento de nuestra necesidad eucarística; tus intervenciones exitosas en la búsqueda de la justicia social y la defensa de los derechos humanos; tu humildad inmensa al pedir perdón por los errores y pecados del pasado de la Iglesia; tu valiente reprimenda hacia los miembros que actuaban en contra del Evangelio; tu deliciosa debilidad por los pobres, enfermos y jóvenes; tu irresistible defensa de la vida; tu lucha incesante contra la guerra y tu consecuente búsqueda de la paz. Fuiste un abanderado del ecumenismo, ayudaste a derribar la Guerra Fría, promoviste la familia y muchas causas más.
Lo que más cautivó a las almas fue tu autenticidad sin dobleces, tu sentido del humor, tu sensibilidad extrema y tu infatigable trabajo apostólico, que dio frutos innumerables que aún crecen después de tu partida. Tu sonrisa, tu ilusión, tu fe en la humanidad.
Juan Pablo II, magno en nuestros corazones, intercede por el mundo, por la Iglesia, por tus eternos fieles.
Apuntes sobre Juan Pablo II
Juan Pablo II ha sido el Pontífice más peregrino en la historia del papado. Durante sus 26 años de pontificado, se estima que recorrió un millón trescientos mil kilómetros, lo que representa casi 29 veces la vuelta a la Tierra y casi tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Es el Papa más viajero de la historia, con más de 130 países visitados, la mayoría de los cuales recibieron por primera vez a un Pontífice.
Ha escrito 14 encíclicas, 13 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas, 42 cartas apostólicas y 28 motu proprio. Ha proclamado 1,320 beatos en 143 ceremonias de beatificación y ha canonizado 472 santos. Su pontificado es el tercero más largo de la historia.
Solo dos papas han estado a la cabeza de la Iglesia durante un período más largo: Pío IX (31 años, 7 meses y 21 días) y San Pedro, de cuyo pontificado no se conoce la duración exacta, pero se estima entre 34 y 37 años.
Juan Pablo II fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978, a los 58 años. Se convirtió en el Pontífice más joven del siglo y el primero no italiano desde el holandés Adriano VI (1522).
Fue también el primer Papa en entrar en la celda de una prisión, al encontrarse en diciembre de 1983 con Ali Agca, el turco que atentó contra su vida en mayo de 1981.
Una de sus visitas más controvertidas fue la que realizó a Nicaragua durante la revolución sandinista, cuando condenó a sacerdotes que colaboraban con el gobierno y denunció la llamada “iglesia popular”, calificándola como una “desviación”.
Una imagen que recorrió el mundo fue la de su amonestación al padre Ernesto Cardenal en el aeropuerto de Managua, durante esa primera visita al país.
En el año 2000, el Papa pidió a la humanidad perdón por las acciones incorrectas de la Iglesia Católica a lo largo de la historia:
“Pedimos perdón por las divisiones entre los cristianos, por el uso de la violencia al servicio de la verdad, y por las actitudes de desconfianza y hostilidad asumidas contra los seguidores de otras religiones”, expresó el Papa en esa ocasión.
Un dato de gran amor hacia nuestro pueblo: nos visitó en tres ocasiones, siendo la primera vez el primer país que visitó tras ser electo Papa.
Su última gran lección:
“Acercarnos a la Eucaristía”, habiendo declarado el 2005 como “Año Eucarístico”.
