Son parte de la vida.
Experimentamos múltiples emociones al día, así como el dinamismo de la vida misma.
Les llamo agradables o desagradables. No negativas, ni positivas por el sentimiento que arrojan, que es lo que nos lleva a accionar o reaccionar. A sentir bienestar o malestar. [Ej: Sentir enojo no es malo, ni negativo, pero sí es desagradable. Sentir alegría es agradable].
Una emoción “negativa” sería una emoción que no debiéramos experimentar; sin embargo tenemos, no sólo derecho a estar tristes o enojados, sino que necesitaremos sentirnos así porque los episodios diarios son variables y no siempre serán gustosos, ni placenteros.
Estar triste es legítimo.
Pero hemos aprendido a ocultar esa emoción. Tanto así, que si lloramos procuramos que nadie nos vea, nos tapamos la cara y muchos piden perdón como si fuera una ofensa llorar.
Cuando los padres golpean a sus niños, mientras les pegan les dicen: «cállese!»; si no llora, entonces les dicen: «te doy más fuerte para que llores!». «Los varones no lloran» porque además, se asocia a ser débil.
Se inventaron este estribillo musicalizado: «Los niños que lloran…se ponen feos!» Y la frase, «Deja de llorar, que viene el viejo con el saco y se lleva a los niños que lloran». Y el afán es que quien está llorando deje de llorar.
Estas y otras acciones invitan a las personas a controlar la tristeza.
Lo anterior les dice: «Evita estar triste, evita manifestar tu tristeza, no des a entender que te sientes triste».
Si la tristeza es normal y también natural, entonces qué se espera que se haga con ella?
La distorsionada invitación abierta o sutil es que sea controlada y una tristeza que se guarda se puede convertir en depresión; igual, un enojo que se guarda se puede convertir en ira, una ansiedad que se guarda puede convertirse en úlcera, cefalea, arritmia, insomnio y cualquier somatización, aún peor.
A esto se añade que cuando se controlan las emociones [en este caso, las desagradables] también sufren los vínculos: se agrietan, se toma distancia y hasta se rompen, trayendo enemistades.
Una emoción que se controla daña al que la experimenta:
Le «ahoga», sea agradable o desagradable (felicidad o rabia) y si la suelta, con desenfreno [el enojo] tiende a dañar a otro.
Es decir, en lugar de controlar las emociones debes controlar tus acciones, mediante el dominio propio y si las enfocas les podrás dar un manejo apropiado, llegando a ser asertivo.
Pasos para Enfocar las Emociones, sobre todo a las desagradables que son las que nos perturban y nos crean malestar:
?Ponle nombre a eso que sientes: «Estoy enojado».
?Qué te hizo enojar: «Le presté el carro a mi hijo hasta las 8:00 pm y no me lo ha devuelto».
?Lo que significa para ti esa falta: «No podré llegar a tiempo».
?Lo que le vas a decir: «Cuando te presto el carro confiando en tu puntualidad, eso me da mucha rabia porque me retrasa y me causa stress sin necesidad!».
?Pon límites: «No cuentes con el cuando yo tenga que salir».
Usa actitud y tono de voz firme.
Cumple con lo acordado.
•Ahora enfocaste la emoción desagradable. {No la reprimiste}.
•Expresaste tu malestar. {Te diste el permiso de decir lo que sentías}.
“Reclamaste tu derecho. {Evitando que se repita el irrespeto}.
•No lo ofendiste. {Hablaste desde las emociones tuyas, las cuales nadie puede refutar}.
•No te ofendiste a ti mismo. {Por no dañar al otro, diste uso a la libertad que te asiste}.
Enfoca tus emociones, siendo asertivo.
Lo que debes controlar son tus acciones.
Personas Sólidas forman Familias Sólidas y estas construyen una Sociedad Sólida.