17 años sembrando paz
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
El lanzamiento de la Fundación Vida Sin Violencia, en el año 2009, se hizo desde la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, con el firme compromiso de promover en la ciudadanía la concientización, sensibilización y prevención de la violencia intrafamiliar y de género.
Diecisiete años después, renovamos nuestra misión, conscientes de que sigue siendo cada vez más necesaria, ante una parte de la cultura machista que continúa arrebatando vidas y dejando profundas heridas en tantas familias.
Un año antes de nuestra constitución, celebramos la primera reunión en el Centro a Sobrevivientes de Violencia, dependencia de la Procuraduría General de la República, dirijo con excelencia por la licenciada Solange Alvarado. Allí comenzó nuestra formación en una problemática social, de derechos humanos y de salud pública, cuya prevención requiere de mayores esfuerzos y, sobre todo, el compromiso de toda la sociedad.
Desde entonces, ha sido una trayectoria de experiencias, aprendizajes y desafíos, acompañada de proyectos educativos y de profesionales que han compartido sus conocimientos en nuestras capacitaciones.
También hemos escuchado testimonios estremecedores: adolescentes golpeadas por su padre, niñas y mujeres víctimas de abuso sexual, jóvenes sometidas al control de sus parejas, madres que viven con el temor de que sus hijas sean víctimas de violencia, menores humillados por sus propios progenitores, de niñas víctimas de acoso escolar y estudiantes que denuncian violencia verbal por parte de docentes.
Sin embargo, no todo han sido testimonios dolorosos. En las aulas hemos encontrado jóvenes con grandes sueños, estudiantes dispuestos a promover una cultura de paz, docentes, padres, madres y servidores públicos comprometidos con construir una convivencia más respetuosa.
A todas estas personas le debemos gratitud porque nos recuerdan que la prevención tiene sentido y que siempre vale la pena seguir sembrando.
Agradecemos a los medios de comunicación, los centros educativos, las universidades, las entidades públicas y privadas, los colaboradores, voluntarios y aliados que han creído en nuestra misión y han contribuido a llevar nuestro mensaje a más personas.
Me siento profundamente bendecida y orgullosa de mis compañeras, mujeres promotoras de paz, con quienes hemos construido una gran familia. Las transformaciones sociales requieren voluntades que se unen, compromisos que se sostienen y esfuerzos que se complementan.
En este aniversario, damos gracias a Dios y le pedimos sabiduría y fortaleza para seguir aportando a la construcción de una sociedad más inclusiva, respetuosa y pacífica.
La paz comienza en el hogar, en la manera en que nos hablamos, escuchamos y nos tratamos. Después de 17 años, seguimos creyendo que cada familia puede convertirse en un agente de cambio de amor y que, cuando se guía por el amor, el respeto y la equidad, puede inspirar y transformar generaciones enteras.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
