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2025: un año difícil, esperanzas para el 2026
El 2025 se despide dejando una sensación amarga en la República Dominicana y en buena parte del mundo. Ha sido un año convulso a escala global, marcado por guerras que siguen cobrándose vidas inocentes, tensiones geopolíticas persistentes y una crisis económica que golpea con especial dureza a los pueblos más vulnerables.
En nuestro país, el dolor tuvo nombre propio.
La tragedia del Jet Set laceró el alma colectiva, estremeció conciencias y nos recordó, de la forma más cruel, que la negligencia y la irresponsabilidad cuestan vidas. El duelo aún no cierra. La sociedad dominicana espera justicia, no solo como consuelo, sino como garantía de que hechos similares no vuelvan a repetirse.
Cerramos el año, además, con uno de los episodios más indignantes de corrupción reciente: el caso SENASA. Un entramado despiadado entre sectores del ámbito público y privado que atentó directamente contra la vida y la salud del pueblo dominicano. Según hallazgos preliminares del Ministerio Público, más de 15,000 millones de pesos habrían sido desviados de manera fraudulenta. No se trata solo de cifras: se trata de tratamientos negados, diagnósticos tardíos y sufrimiento evitable. Este crimen social no puede quedar impune.
El descontento ciudadano es palpable. Servicios básicos deficientes o prácticamente inexistentes -agua potable, energía eléctrica, recogida de basura- se han convertido en parte de una rutina que indigna. A esto se suma una tendencia sostenida al aumento de tarifas, que castiga a una población con cada vez menor poder adquisitivo, enfrentada a precios de alimentos y productos básicos que resultan sencillamente inalcanzables.
Adquirir una vivienda continúa siendo un sueño lejano para miles de dominicanos. Los economistas advierten que el 2026 no será un año fácil, y ese pronóstico encuentra eco en los hogares donde el salario ya no alcanza y la incertidumbre se instala como compañera permanente.
En medio de este panorama gris, es legítimo -y necesario- aspirar a algo mejor: mejor salud, mejor educación, acceso digno a los alimentos y servicios públicos eficientes, sobre todo para quienes más lo necesitan. Es urgente que las personas con condiciones especiales encuentren respuestas reales a sus reclamos. La población con autismo sigue esperando la aplicación efectiva de la Ley 34-23, más de tres años después de su aprobación. Esta inacción no es un descuido: es un abuso del Estado.
Como pueblo, encomendamos el camino por delante a Dios, pidiendo discernimiento, justicia y humanidad para quienes toman decisiones. Y a la clase política-partidaria, un recordatorio claro: el pueblo observa, evalúa y la factura llegará en función de su desempeño.
Que el 2026 nos encuentre más conscientes, más exigentes y más solidarios.
Feliz 2026,
son los mejores deseos de la familia Aplatanao News.
