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Bad Bunny en el Super Bowl LX, una locura latina en el show del medio tiempo
Bad Bunny conquistó al mundo desde el Super Bowl LX, con un show de medio tiempo que fue una locura visual y auditiva. Y es que, quizás, este haya sido el más visto de la historia, tomando en cuenta las expectativas y conversaciones que se desataron apenas se supo quién sería el artista de este año.
Con una pléyade de estrellas desde su tradicional ‘Casita’ (Jessica Alba, Pedro Pascal, Karol G, entre otros) , el idioma español sacudió el Levi’s Stadium con un ritmo latino de Puerto Rico en medio de un ambiente tropical donde se alzaron en el acompañamiento Lady Gaga y Ricky Martin.
Contrario a lo que muchos imaginaban, no hubo llamados contra ICE ni las acciones de la administración Trump en Estados Unidos y América Latina. Y no hicieron falta.
En lugar de eso hubo una puesta en escena que puso en alto las raíces del artista y la cultura latina, apuntaladas en la familia, la tradición, la diversidad y la alegría. Esa de la que tanto presumen los latinos porque les brota por los poros.
Ni siquiera dio oportunidad para el escándalo por la letra de sus canciones. Ahí, donde una frase con contenido explícito contenía un grito en el cielo, se insertó un bip y signos en la pantalla. No hizo falta más. Todos sabían que decía ahí pero Bad Bunny no le dio gusto a los que pretendían hacer del show una bolsa de boxeo.

Sutilmente, de forma casi elegante, les fue quitando los argumentos a los críticos que meses atrás no pararon de decir que este show era un atentado contra las buenas costumbres.
Mejor aún, se dio el lujo de insertar en las pantallas, justo al final, así como en el balón que cargaba, dos frases en inglés, las poquísimas de un show casi totalmente en español, que fueron como una cachetada con guante blanco para quien se quiera poner el saco: “Together we are America (Juntos somos América)” mientras incluía en esa palabra a toda América Latina, Estados Unidos y Canadá; y “The only thing more powerful than hate is love (la única cosa más fuerte que el odio es el amor)”.
Y fue así como, en un fin de semana desde el escenario más estadounidense por tradición, Benito Antonio Martínez Ocasio alías Bud Bunny le enseñó al mundo que eso que acababan de ver también es América. Y en 13 minutos conquistó al mundo.

El reguetonero puertorriqueño Bad Bunny montó una fiesta latina en su muy esperada presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl de la liga de football americano este domingo en Santa Clara, California.
Benito Antonio Martínez Ocasio derrochó español y latinidad, desde vendimias a un paseo por el barrio hasta una boda, y cerró con un mensaje de unidad, del Norte al Sur de América, en momentos de tensión por la campaña antimigración de Donald Trump.
El presidente, quien siguió el partido desde su residencia de Mar-a-Lago, Florida, saltó de inmediato a las redes sociales para llamar la presentación «una afrenta a la grandeza de Estados Unidos».

El Conejo Malo arrancó su show con su éxito «Tití me preguntó» y alborotó con un popurrí de sus éxitos «Yo perreo sola» y «Voy a llevarte pa PR» al estadio Levi’s, con espacio para unos 75.000 espectadores, que cambió su grama por una plantación de caña, con carritos de comida, al más puro estilo y sabor latinos.
Vestido de blanco, con una camiseta estilo football americano con el número 64 y OCASIO (el apellido de su mamá) en la espalda, repasó megaéxitos de otros íconos del reguetón, como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, con el propósito de recordarle a la audiencia que estaba escuchando «música de los barrios y los caseríos».
Mientras recitaba y danzaba, estrellas como Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de «DeBÍ TiRAR MáS FOToS».
Jíbaros, vendedores, bailarines, campesinos, trabajadores y familias lo acompañaron durante todo el show.

Bad Bunny incluso llevó uno de sus gramófonos para entregárselo a un niño que en las redes sociales fue relacionado erróneamente con Liam Conejo Ramos, un pequeño de raíces ecuatorianas detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense.
Lady Gaga y Ricky Martin entran en acción
Siguió con versiones cortas de «EoO» y «Mónaco», que intercaló con un mensaje empoderador al público: «Mi nombre es Benito, y si hoy estoy en el Super Bowl 60 es porque nunca deje de creer en mí, y tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas».
Acto seguido, emergió como gran sorpresa la estrella pop estadounidense Lady Gaga, con un vestido azul claro, cantando una versión salsera de su éxito «Die with a Smile», para dar paso a «Un baile inolvidable» y «Nueva Yol».

El momento político de la presentación vino de la mano de otro puertorriqueño, Ricky Martin, quien entonó «Lo que le pasó a Hawái», considerado un himno independentista de Puerto Rico, interrumpida por una explosión con «El apagón».
La canción de resistencia de la llamada isla del encanto protesta contra los problemas de infraestructura que sufre Puerto Rico, que opera bajo control de Estados Unidos, y para la cual Bad Bunny se encaramó en postes eléctricos.
Tras entonar su agitado «Café con Ron», el Conejo Malo dijo en inglés «Dios bendiga a América», y enumeró a todos los países del continente americano, para luego lanzar un balón inscrito con «Juntos somos América» y despedirse con «DTMF», el éxito que da título a su más reciente álbum.

Al fondo del estadio, donde los New England Patriots y los Seattle Seahawks luchan por la corona de la NFL, rezó la leyenda «Lo único mas poderoso que el odio es el amor».
Reivindicación –
Benito, quien ya había saboreado el Super Bowl como artista invitado junto a Shakira y Jennifer López en 2020, llegó al evento cumbre del deporte estadounidense tras conquistar hace una semana un histórico Grammy al Álbum del año por su aclamado «DeBÍ TiRAR MáS FOToS», el primer trabajo en español en llevarse esa estatuilla.
La presentación, vista por más de 120 millones de espectadores, generó mucha expectativa tanto entre los críticos como en los fans del reguetonero que, con 89 millones de oyentes mensuales en Spotify, ha sido proclamado por la plataforma como el más reproducido en cuatro años, superando a titanes con legiones de seguidores como Taylor Swift.

De un lado están quienes cuestionaron la elección de un artista que solo canta en español en momentos en que Estados Unidos es territorio de una arremetida antinmigración, impulsada por Trump, que ha hecho de la comunidad latina un blanco.
Del otro, los latinos que, reguetoneros o no, abrazaron como una reivindicación al puertorriqueño de 31 años, quien ha conquistado el mundo manteniéndose fiel a sus raíces y a su idioma, y cuyo más reciente trabajo musical es una oda musical y temática a su Puerto Rico natal.
Nacido en Vega Baja y de orígenes humildes, Bad Bunny emergió como un compositor autodidacta cuyas canciones se volvieron virales al punto de llamar la atención de una disquera. Desde entonces, el músico inició una racha que parece imparable.
Su parada en el Super Bowl es una pausa en su gira internacional, que no contempla fechas en Estados Unidos por temor a que sus conciertos fuesen blanco de la policía migratoria.

Fuente/ Yahoo
Autor: Miguel Ángel Castillo
(Fotos Patrick T. Fallon / AFP via Getty Images)
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