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De empacador en supermercado a fenómeno global: Bad Bunny ante el Super Bowl 2026
El domingo, mientras Patriots y Seahawks se disputen el título, el puertorriqueño ocupará el centro del espectáculo.
El Super Bowl 2026 no solo concentra la atención del mundo por la final de la NFL, que disputarán los New England Patriots y los Seattle Seahawks, sino también por el espectáculo de medio tiempo, encabezado por Bad Bunny, uno de los artistas más influyentes de la música contemporánea. La elección del puertorriqueño para este escenario marca un punto de quiebre en la relación entre la cultura latina y el entretenimiento masivo en Estados Unidos.
La historia de Benito Antonio Martínez Ocasio contrasta con el brillo del presente. Antes de convertirse en una superestrella global, trabajó como empacador en un supermercado en Vega Baja, Puerto Rico, mientras estudiaba y subía canciones de forma independiente a SoundCloud. Sin una estructura industrial detrás ni contactos en la industria, su crecimiento fue progresivo y sostenido, impulsado por una audiencia que conectó con su identidad, su lenguaje y una narrativa distinta a la del pop tradicional.
Ese ascenso se refleja en cifras claras. Bad Bunny ha sido uno de los artistas más escuchados del mundo en Spotify durante varios años, liderando rankings globales y acumulando miles de millones de reproducciones. Más allá de los números, su impacto fue cultural: logró que la música en español ocupara un espacio central en un mercado históricamente dominado por el inglés, sin adaptaciones ni concesiones.

En el plano creativo, su etapa más reciente se expresa en Debí Tirar Más Fotos, una producción introspectiva que se aleja del exceso para mirar hacia la memoria, el paso del tiempo y la identidad personal. El álbum confirmó una madurez artística que llegó después de los grandes picos comerciales y las giras multitudinarias.
La industria también ha validado ese recorrido. Bad Bunny ha recibido múltiples premios Grammy y Grammy Latino, rompiendo barreras para los artistas urbanos y latinos en categorías tradicionalmente reservadas a producciones anglosajonas. Su presencia en el Super Bowl responde a esa trayectoria, no a una coyuntura.
La expectativa por su actuación, sin embargo, no ha estado exenta de rechazo. Sectores conservadores en Estados Unidos, incluido el expresidente Donald Trump, han cuestionado de forma anticipada que un artista latino, que canta mayoritariamente en español y mantiene posturas sociales claras, encabece el escenario más visto del deporte estadounidense.
El domingo, mientras Patriots y Seahawks se disputen el título, Bad Bunny ocupará el centro del espectáculo. Para muchos será solo música. Para otros, la confirmación de que ese escenario ya no pertenece a un solo idioma ni a una sola narrativa.
