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Diez feminicidios en un mes: urge revisar lo que está fallando
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
La violencia contra la mujer continuó causando estragos en el mes de febrero. Diez mujeres jóvenes, cuyas edades oscilaban entre los 21 y 36 años fueron asesinadas por sus parejas o exparejas. No se trata de crímenes pasionales, sino de la expresión más extrema de una cultura de control que lamentablemente persiste.
Erika Sánchez, Marilin Osmery Rodríguez. Noemí Suarez, Reinalda Carrasco, Violette Jean Baptiste, Etvelis Nova Ramírez, Darianany Lisbeth Mercedes Fiordaliza Paca, Ana Luisa Rosario y Caroline Victoria Frias Mota jamás imaginaron que serian asesinadas por alguien que un día aseguró amarlas.
Esta dolorosa e indignante realidad, en el mes comercialmente publicitado con corazones rojos a nivel comercial por la conmemoración de San Valentín, contrasta con febrero del pasado año, cuando sólo se registró un feminicidio a nivel nacional.
¿Por qué aumentaron los feminicidios íntimos en recién pasado mes ? Es una pregunta que deben responder las autoridades y, al mismo tiempo, reflexionar qué políticas públicas deben revisarse para hacer más efectivos los esfuerzos de prevención, atención, protección y sanción.
Mientras el presidente Luis Abinader destacó en su rendición de cuenta los avances en atención y protección a mujeres, las cifras de feminicidios íntimos reflejan que aún persisten desafíos importantes. Este año suman 18 en los dos primeros meses, cuando en el 2025 fueron apenas seis.
Estos datos los registramos en un observatorio de la Fundación Vida Sin Violencia, tomando como base diariamente las publicaciones de los medios de comunicación digitales.
Un indicador común de estos lamentables hechos es el momento en que la víctima decide separarse del agresor. Es el tiempo de mayor vulnerabilidad. Pueden haber pasado dos semanas, dos meses y hasta un año cuando su expareja ejecuta la amenaza previamente externada y muchas mujeres creen que no se materializará.
Insistimos en que los conflictos forman parte del diario vivir, pero nada justifica asesinar a la pareja, dejando muchas veces hijos e hijas en la orfandad, una herida que los marcará de por vida.
Cada feminicidio no es sólo una tragedia familiar, es una señal de que las acciones realizadas no son suficientes.
Si aspiramos a justicia y paz, debemos revisar las políticas, fortalecer la protección y asumir un compromiso real para prevenir esas muertes.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
