Diócesis Stella Maris celebra su primera Ultreya Diocesana con un llamado a vivir el compromiso bautismal
Por Leonor Asilis
La Diócesis Stella Maris celebró el pasado 17 de junio su primera Ultreya Diocesana, un acontecimiento que marca un hito en la vida pastoral de esta jurisdicción eclesiástica. La actividad tuvo lugar en la Catedral Stella Maris y reunió a numerosos fieles que participaron con entusiasmo en esta experiencia de fe, formación y comunión.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de la Arquidiócesis de Santo Domingo respaldó plenamente esta jornada evangelizadora. Como expositor principal participó Guillermo Mejía, dirigente del movimiento y presidente del GLCC. También asistió una delegación de la Escuela de Dirigentes de la Arquidiócesis de Santo Domingo, encabezada por el vocal de Ultreya, Ángel Gomera, quien tuvo a su cargo las palabras de bienvenida.
Durante su conferencia, Mejía reflexionó sobre el significado profundo del Bautismo, destacando que este sacramento trasciende un simple rito para convertirse en un compromiso consciente y permanente con Jesucristo. Señaló que muchos creyentes viven hoy un “cristianismo light” o “sin compromiso”, caracterizado por prácticas superficiales desvinculadas de una auténtica vivencia de la fe.
En ese sentido, exhortó a redescubrir el verdadero sentido del Bautismo como llamado a vivir y anunciar el Evangelio en todos los ámbitos de la vida.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la evangelización como responsabilidad de todos los bautizados. Explicó que esta misión no corresponde únicamente a sacerdotes o religiosos, sino también a los laicos, llamados a ser discípulos misioneros mediante el testimonio, la coherencia y la alegría de vivir la fe.
Asimismo, destacó la importancia de construir puentes con la sociedad actual, dialogando con sus inquietudes y anunciando a Cristo de manera cercana y atractiva, en consonancia con las orientaciones del papa León XIV.
El conferencista valoró además el método del Movimiento de Cursillos de Cristiandad como una herramienta eficaz para fortalecer el compromiso cristiano. Explicó que el Pre-Cursillo, el Cursillo y el Post-Cursillo conforman un itinerario integral: el primero prepara el encuentro, el segundo propicia la conversión personal y el tercero ayuda a sostenerla en la vida cotidiana.
Indicó que vivir plenamente esta experiencia requiere que cada cursillista asuma con claridad su identidad, carisma y mentalidad cristiana, llevando la luz del Evangelio a su familia, lugar de trabajo y entorno social.

Al concluir su exposición, Mejía recordó que cada bautizado es parte viva de la Iglesia y está llamado a asumir un papel activo en la misión evangelizadora. “La Iglesia soy yo”, expresó, al tiempo que invitó a traducir la fe en acciones concretas que transformen los ambientes y acerquen a otros al encuentro con Cristo.
La jornada culminó con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por el reverendo padre Alejandro Valera, vicario general de la Diócesis Stella Maris, y concelebrada por los padres Eduardo Carrión, Ronald Santiago y Héctor Luis.
La primera Ultreya Diocesana se desarrolló en un ambiente de fraternidad, oración y alegría, consolidándose como un espacio de encuentro, formación y renovación espiritual para cursillistas y laicos comprometidos. La actividad concluyó con una invitación a renovar el “sí” al Bautismo y al servicio dentro de la Iglesia.
