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Educar para la paz en las escuelas
Yanira Fondeur
Promoviendo la paz
La paz no se improvisa en las aulas: se enseña. Cuando niños y adolescentes crecen viendo violencia como forma de resolver los conflictos, terminan reproduciéndola en la escuela, su segundo hogar. Por eso educar en respeto, empatía y solidaridad es hoy más urgente que nunca.
El plan de regulación de armas blancas, sustancias narcóticas y celulares en las aulas, así como el incremento de policías escolares para actuar con diligencia ante conflictos violentos, presentado por el ministerio de Educación, resulta oportuno en momentos en que se registran con creciente frecuencia hechos de violencia en centros educativos.
Aún no terminamos de asimilar una noticia cuando surge otra: estudiantes que hieren a compañeros, agresiones colectivas contra docentes o el reciente hecho que provocó profunda indignación social, en el que una maestra obligó a una niña de apenas de 2 años a ingerir lo que había vomitado, situación por la que hoy guarda prisión.
No existe justificación alguna para hechos violentos que pudieron resolverse de forma pacífica mediante el dialogo, la escucha activa y el respeto mutuo, valores que deben cultivarse desde la primera infancia.
La educación es determinante para transformar creencias, comportamientos y actitudes que todavía justifican o toleran la violencia dentro de los centros educativos.
Decía la educadora María Montessori “Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la competencia y este es el principio de la guerra. Cuando edúquenos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”.
Estamos llamados como sociedad a comprometernos seriamente con la educación para la paz como vía para reducir los niveles de violencia que se registran en las aulas.
El Ministerio de Educación debe actualizar los manuales de convivencia escolar y a dar un seguimiento riguroso a su cumplimiento, garantizando que se promuevan los buenos tratos y la convivencia pacífica.
Sensibilizar y concienciar de manera integral a todos los actores del sistema educativo, dígase docentes, estudiantes, padres y madres, así como empleados administrativos, sobre prevención de violencia es una necesidad impostergable para fomentar entornos seguros y saludables, donde el respeto y la cooperación prevalezcan sobre la agresión y la indiferencia.
Convertir las aulas en espacios de paz también es un compromiso colectivo. Formando en valores, promoviendo el diálogo y cultivando empatía garantizamos escuelas donde aprender signifique convivir, respetar y construir entornos más humanos.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira _Fondeur
