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El perfil del agresor y de la víctima en los feminicidios
Los datos oficiales del Ministerio Público establecen que el 53.06% de las mujeres asesinadas eran amas de casa.
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Por Fernando Quiroz
Los feminicidios registrados en la República Dominicana durante la última década permiten identificar no solo quiénes cometen estos crímenes, sino también a quiénes se dirige la violencia letal y en qué tipo de vínculos ocurre. El análisis forma parte de la Radiografía de la Violencia de Género, Intrafamiliar y Sexual 2015–2025, del Ministerio Público de la República Dominicana, que consolida una década de datos oficiales sobre este fenómeno.
De acuerdo con el boletín, el 20.4% de los agresores en los feminicidios documentados pertenecía a cuerpos militares o policiales, incluyendo miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Este dato forma parte del perfil ocupacional de los victimarios registrado oficialmente por el sistema de justicia.
Además de los cuerpos armados del Estado, la radiografía muestra que 51.02% de los agresores eran empleados del sector privado o trabajadores independientes. El resto se distribuye entre personas desempleadas u ocupadas en actividades informales.
El boletín documenta que 53.06% de las víctimas de feminicidio eran amas de casa, un dato que refuerza el carácter doméstico y relacional de la violencia feminicida. La alta proporción de mujeres dedicadas al trabajo del hogar confirma que estos crímenes ocurrieron, en su mayoría, dentro de espacios de convivencia cotidiana, donde el agresor formaba parte del entorno cercano de la víctima.
El informe no establece relaciones causales entre ocupación y comisión del delito, sino que presenta estas características como parte del perfil descriptivo de quienes cometieron feminicidios durante el período analizado.
El vínculo con la víctima
Uno de los hallazgos más consistentes del boletín es la relación directa entre agresor y víctima. Los datos indican que 63.27% de los feminicidios fueron cometidos por la pareja de la víctima, mientras que 36.73% correspondieron a exparejas.
Este cruce confirma que la violencia feminicida ocurre, en su mayoría, dentro de relaciones afectivas cercanas, actuales o finalizadas, y no en contextos de agresión entre desconocidos.
Las víctimas dentro del entorno doméstico
El análisis del vínculo agresor–víctima permite precisar que las víctimas eran principalmente mujeres que mantenían o habían mantenido una relación de pareja con su agresor, en contextos de convivencia o procesos de separación.
La radiografía caracteriza estos hechos como parte de un fenómeno predominantemente doméstico y relacional, donde la violencia se ejerce dentro de espacios íntimos y familiares. Este rasgo aparece de forma reiterada tanto en los registros de feminicidios como en las denuncias por violencia de género e intrafamiliar documentada durante la década.

Edades y etapas de vida
Los datos oficiales también permiten identificar rangos de edad predominantes entre los agresores. La mayor concentración se ubica entre los 26 y los 45 años, una etapa de la vida asociada a relaciones de pareja activas, convivencia y procesos de ruptura.
Este patrón etario coincide con los rangos de edad más afectados entre las víctimas, lo que refuerza la lectura institucional de la violencia feminicida como un fenómeno que se desarrolla dentro de relaciones sostenidas en el tiempo.
Qué ocurrió después del crimen
El boletín detalla el estatus de los agresores tras cometer el feminicidio. Los registros indican que:
- 53.49% fueron arrestados
- 25.58% se suicidaron
- 16.28% permanecían prófugos
- 4.65% fueron linchados
Estos datos describen los desenlaces inmediatos posteriores a los hechos y la diversidad de escenarios enfrentados por el sistema de justicia tras la comisión del crimen.

Una lectura desde la institucionalidad
En la presentación del boletín, Ana Andrea Villa Camacho, directora nacional contra la Violencia de Género, señala que la identificación del perfil del agresor y del vínculo con la víctima permite orientar con mayor precisión las estrategias de prevención y los programas dirigidos a hombres con conductas violentas.
El análisis del agresor y de la relación con la víctima, plantea el informe, constituye una herramienta clave para comprender cómo se manifiesta la violencia feminicida y dónde deben concentrarse los esfuerzos institucionales para reducir el riesgo.
Esta tercera entrega de la serie “Anatomía de los feminicidios en la República Dominicana” muestra que los feminicidios ocurren mayoritariamente dentro de relaciones de pareja o expareja, en entornos domésticos donde la violencia había estado presente de forma sostenida, y que los datos oficiales permiten identificar patrones claros tanto en quienes agreden como en a quiénes se dirige la violencia letal.
Fuente: Radiografía de la Violencia de Género, Intrafamiliar y Sexual 2015–2025, Ministerio Público de la República Dominicana.
