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Inglaterra y Argentina sobreviven a dos batallas y se citan en una semifinal cargada de historia
Suiza quedó con diez jugadores en un momento en el que había conseguido equilibrar el partido, tras expulsión de Embolo quien simuló contacto y tenía tarjeta amarilla previa.

Inglaterra y Argentina completaron el cuadro de semifinalistas del Mundial 2026 después de imponerse en dos partidos que exigieron más resistencia que brillo. Los ingleses remontaron para vencer 2-1 a Noruega, mientras la Albiceleste necesitó la prórroga para superar 3-1 a Suiza.
Los dos encuentros terminaron igualados al cabo de los 90 minutos. Inglaterra y Argentina resolvieron en el tiempo suplementario, confirmando que en las rondas decisivas el torneo ya no se define únicamente por la calidad: también pesan la profundidad de los planteles, el manejo del cansancio y la capacidad para soportar los momentos adversos.
Bellingham detuvo el remo noruego
Noruega volvió a competir con la intensidad que la convirtió en una de las grandes historias del Mundial. Andreas Schjelderup adelantó al conjunto escandinavo al minuto 36, pero Inglaterra respondió por medio de Jude Bellingham, quien empató al 47 y marcó nuevamente al 93, ya en la prórroga.
El partido disputado en Miami terminó convertido en otro ejercicio de supervivencia para el conjunto dirigido por Thomas Tuchel. Inglaterra no controló siempre el juego, pero encontró en Bellingham al futbolista capaz de cambiar el rumbo de una eliminatoria cerrada. El mediocampista apareció cerca del área, atacó los espacios y castigó dos desajustes de una defensa noruega que había logrado incomodar a los ingleses.

Noruega tuvo momentos de superioridad y volvió a apoyarse en la potencia de Erling Haaland, aunque el delantero no consiguió marcar. Una acción ofensiva que terminó en gol fue anulada por una infracción previa, mientras Inglaterra resistió hasta encontrar el tanto definitivo en el inicio del tiempo extra.
La clasificación devuelve a los ingleses a una semifinal mundialista por primera vez desde Rusia 2018 y por cuarta ocasión en su historia. Tuchel, sin embargo, fue crítico con el rendimiento de su equipo, al considerar que le faltó mayor precisión y capacidad para sentenciar el encuentro antes de la prórroga.

Argentina golpeó primero, sufrió y resolvió tarde
Argentina comenzó mejor ante Suiza y abrió el marcador al minuto 10. Lionel Messi ejecutó un tiro de esquina y Alexis Mac Allister se anticipó en el primer palo para marcar de cabeza.
La ventaja no le permitió a la Albiceleste controlar el partido. Suiza creció, ganó terreno y encontró el empate al 67, cuando Dan Ndoye aprovechó una acción ofensiva para colocar el 1-1.
Cuatro minutos después llegó la jugada más discutida del encuentro. En el 71, el árbitro sancionó inicialmente una supuesta falta de Leandro Paredes sobre Breel Embolo y amonestó al argentino. El VAR intervino y recomendó revisar la acción.
Tras observar las imágenes, el árbitro anuló la tarjeta mostrada a Paredes y consideró que Embolo había simulado el contacto. El delantero suizo recibió una amonestación y, como ya tenía otra tarjeta amarilla, fue expulsado. Suiza quedó con diez jugadores en un momento en el que había conseguido equilibrar el partido.

La decisión provocó una fuerte protesta del técnico suizo, Murat Yakin, quien cuestionó tanto la interpretación arbitral como la utilización del VAR. El procedimiento se amparó en una aplicación ampliada del concepto de identidad equivocada, utilizada para corregir una sanción disciplinaria atribuida inicialmente al futbolista incorrecto. La jugada quedó instalada como una de las controversias de los cuartos de final.
Pese a jugar con superioridad numérica, Argentina no consiguió resolver el encuentro en el tiempo reglamentario. Suiza cerró espacios, protegió su área y llevó el partido hasta la prórroga.
La resistencia europea terminó al minuto 112, cuando Julián Álvarez marcó con un potente disparo desde fuera del área. Lautaro Martínez completó el 3-1 al 120+1, cuando Suiza adelantaba líneas en busca del empate que condujera la eliminatoria a los penales.
Lionel Scaloni reconoció posteriormente que Argentina deberá mejorar. El seleccionador admitió que su equipo perdió fluidez, tuvo dificultades para imponerse en los duelos y no aprovechó de inmediato la expulsión de Embolo. La clasificación, por tanto, dejó celebración, pero también señales de alerta antes de enfrentar a Inglaterra.
Dos formas de celebrar
En Inglaterra, la victoria desató festejos en bares, fan zones y calles de ciudades como Londres y Manchester. Las celebraciones volvieron a tener una banda sonora particular: aficionados entonaron “Wonderwall”, de Oasis, y “Hey Jude”, de The Beatles, esta última convertida en un canto espontáneo para homenajear al héroe del partido.
En Argentina, miles de personas se congregaron en torno al Obelisco y otros espacios públicos de Buenos Aires. Las banderas, los cánticos dedicados a Messi y la ilusión del bicampeonato acompañaron una clasificación sufrida, obtenida después de que Suiza mantuviera el partido abierto durante más de 110 minutos.
También hubo una celebración en la derrota. Miles de noruegos marcharon durante la madrugada hacia el Palacio Real de Oslo, cantaron, encendieron bengalas y realizaron nuevamente el “remo vikingo”, el gesto colectivo que acompañó a la selección durante todo el campeonato. La eliminación no borró la histórica campaña de un equipo que regresó a los primeros planos del fútbol internacional.
Una semifinal con memoria
Inglaterra y Argentina se enfrentarán el miércoles 15 de julio, a las 3:00 de la tarde, hora de República Dominicana, por un lugar en la final. El encuentro reunirá a dos campeones mundiales y reabrirá una rivalidad marcada por episodios históricos, desde el Mundial de 1966 hasta los duelos de 1986, 1998 y 2002.
Argentina llegará como vigente campeona y con la posibilidad de convertirse en la primera selección que revalida el título desde Brasil en 1962. Inglaterra, campeona en 1966, buscará regresar a una final mundialista después de seis décadas.
La otra semifinal enfrentará a Francia y España el martes 14 de julio. Por primera vez en esta edición, el margen de error desapareció por completo: cuatro campeones del mundo, dos partidos y una sola meta, llegar a la final del 19 de julio.
Redacción Aplatanao News con datos externos.
