Santo Domingo se prepara para acoger el encuentro más importante sobre el
La paz comienza con crianza respetuosa
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Construir una República Dominicana más exige pacífica una Política Nacional orientada a promover la crianza positiva, educación emocional desde nivel inicial, la formación para la resolución respetuosa de conflictos, prevención de la violencia en el noviazgo y evaluación permanente de los indicadores de cultura de paz.
Resulta alarmante e inaceptable que el 54.9 por ciento de los niños dominicanos, entre 1 y 14 años, continúen siendo disciplinado mediante métodos violentos, según la encuesta Enhogar. No se trata de un hecho aislado, sino de una triste realidad que merece la reflexión de toda la sociedad.
¿No constituye esto una señal de alerta sobre la forma en que estamos educando a las nuevas generaciones? La Organización Mundial de la Salud advierte que la violencia durante la infancia puede afectar el desarrollo cerebral, la salud mental y bienestar a largo plazo.
Si aspiramos a reducir el preocupante incremento de los feminicidios, la violencia intrafamiliar y la delincuencia, debemos invertir mucho más en crianza respetuosa y educación para la paz.
Fortalecer las familias implica ofrecer formación continua a padres, madres, tutores y cuidadores en disciplina positiva, manejo de emociones y resolución de conflictos, aprovechando la capacidad de los centros educativos, las iglesias y las organizaciones comunitarias para multiplicar conocimientos.
Convivir pacíficamente también requiere enseñar a niños, niñas y adolescentes habilidades como comunicación no violenta, la empatía, el autocontrol, la solidaridad y el respeto a las diferencias.
Asimismo, es indispensable capacitar a docentes, policías, personal de salud y lideres comunitario para identificar oportunamente situaciones de violencia y brindar orientación antes de que los conflictos escalen en convertirse en tragedias.
“Educar no es maltratar” debería convertirse en el lema de una campaña nacional permanente que desmonte la falsa creencia de que los golpes, los gritos o las humillaciones corrigen la conducta. La verdadera autoridad se ejerce con firmeza, coherencia, límites claros y respeto.
En un país donde hemos perdido vidas por un parqueo, el roce de un vehículo, un zafacón mal colocado, un par de tenis, un teléfono celular o la negativa de pagar una cerveza, resulta urgente enseñar a resolver los conflictos sin recurrir a la agresión.
Quemar las manos para impedir que roben es violencia. Desnudar a un niño en público como castigo es violencia. Gritarle que no sirve para nada es violencia. Golpearlo también es violencia.
Nuestros niños, niñas y adolescentes merecen crecer rodeados de amor, protección, comunicación respetuosa y normas conforme con su edad. Corregir puede implicar restringir temporalmente un privilegio o una actividad que disfruten, pero unca recurrir a la humillación ni destruir su autoestima.
Cada infante que aprende a resolver las diferencias con respeto representa una oportunidad para constituir un país más seguro. Convivir en paz es una tarea diaria que comienza en la forma en que criamos a nuestros hijos e hijas.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia
@Yanira_Fondeur
