Medio Ambiente y MINERD fortalecen la educación ambiental en las escuelas con
Maestros que siembran paz
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
Los maestros desempeñan un papel estratégico en la construcción de un país más pacífico, respetuoso y solidario. Con su ejemplo, compromiso y vocación pueden convertirse en los más valiosos agentes de cambio para prevenir la violencia y sembrar una auténtica cultura de paz desde las aulas.
Este 30 de junio conmemoramos el Día Nacional del Maestro en la República Dominicana, en honor al natalicio del educador y ex presidente Juan Bosch. Honrarlos no se limita a felicitarlos, sino a reconocer que cada vez que enseñan a dialogar, respetar y escuchar con empatía, están sembrando paz.
Los centros educativos son los segundos hogares de miles de estudiantes y las aulas constituyen espacios privilegiados para prevenir la violencia desde la infancia. Es indiscutible que la educación representa una de las políticas públicas más eficaces para formar ciudadanos capaces de convivir con respeto.
Para lograrlo, es necesario continuar fortaleciendo la capacitación de los docentes en materia de resolución de conflictos con inteligencia emocional, prevención del bullying, promoción de la salud mental, además de garantizarles condiciones dignas para ejercer plenamente su labor.
Un maestro sensibilizado en prevención de violencia y está atento al ambiente que prevalece en el aula tiene mayor capacidad para identificar cambios de conductas, agresividad, aislamiento, señales posibles de violencia en el hogar, contribuyendo oportunamente a activar los mecanismos de protección.
Asimismo, los docentes pueden a ayudar a desmontar patrones culturales que aún continúan justifican la violencia y perpetúan la desigualdad y discriminación, ofreciendo así aulas donde los estudiantes se sienta aceptado, valorado y protegido, condición esencial para su desarrollo integral.
El verdadero poder del maestro no radica únicamente en transmitir conocimientos, sino en enseñar con ejemplo cotidiano a corregir sin humillar, resolver los conflictos sin recurrir a la violencia, respetar las diferencias, ponerse en el lugar del otro, gestionar sus emociones, escuchar con atención y comunicarse con respeto, dejando huellas como auténticos promotores de paz.
La violencia que hoy afecta a numerosos centros educativos del país, expresadas en agresiones entre estudiantes, ataques a docentes y presencia de armas blancas detectadas durante requisas, constituyen una advertencia sobre la necesidad de fortalecer la educación en valores y la convivencia pacífica desde la infancia.
Construir una cultura de paz es una tarea compartida entre la familia, escuela, el Estado y toda la sociedad. Sin embargo, pocos actores tienen la oportunidad de influir diariamente en la formación de valores como quienes dedican sus vidas a la enseñanza.
Nuestro reconocimiento a quienes con su vocación y ejemplo forman a los estudiantes como ciudadanos capaces de construir una sociedad más pacífica. Donde se siembra paz se cosechan más esperanzas.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
