Mariasela Álvarez, 66 años en gratitud, fe, serenidad, amor y propósito
En su cumpleaños 66, Mariasela Álvarez compartió el sábado una reflexión honesta y serena sobre el paso del tiempo, el orgullo por la vida vivida, la gratitud por la familia, la fe que la sostiene y la decisión de abrazar cada etapa con conciencia, paz y propósito.
Aquí el texto completo de la productora / conductora de televisión y Miss Mundo 1982:
“Hoy cumplo 66 años y lo digo sin ambajes,
porque negarlos sería concederle terreno al edadismo,
ese prejuicio silencioso que a nosotros
—sobre todo a nosotras—
nos va borrando antes de tiempo.
Y yo no quiero borrarme ni permitir que me borren.
Quiero predicar con el ejemplo.
Estoy orgullosa de mis años
y de todo lo vivido dentro de ellos.
De los sabores que me nutrieron
y de los sinsabores que me templaron.
La vida, con sus luces y sus grietas,
me ha ido esculpiendo
hasta convertirme en una mujer
más sosegada, más consciente,
más comprometida con lo esencial.
He cometido errores,
quizás más de los que alcanzo a reconocer,
pero estoy en paz.
Porque he honrado mis raíces,
los valores que me inculcaron mis padres,
y he sido fiel a mí misma,
incluso cuando ha implicado
un alto precio.
Durante mucho tiempo temí llegar a esta década.
Era la que mi madre no pudo habitar.
Y, sin embargo, la vida me regaló
lo que a ella le fue negado:
los nietos. Qué bendición
ver a los hijos hacer familia,
continuar el hilo,
multiplicar el amor.
Cuánto hubiera querido
que ella también pudiera verlos, pero la veo en cada uno de ellos.
Por eso hoy digo, una vez más:
gracias Dios
por haber sido tan generoso conmigo,
por permitirme vivir esta nueva etapa, el tercer acto,
con salud, con lucidez, con gratitud.
Sé que el camino se vuelve más empinado.
Que muchas cosas cuestan más.
Pero ya no me exijo tanto,
ya no necesito tanto.
Estoy en paz con lo logrado.
Soy consciente de que queda menos,
y por eso trataré la vida
como un elixir precioso
al que le quedan pocas gotas.
Me las beberé despacio,
degustando cada sorbo
como si fuera el último.
Quiero practicar el desapego
de todo lo superfluo.
Recordar que no soy lo que hago,
que soy mucho más.
Y a la vida solo le pido: más tiempo con mi familia.
Más presencia en la vida de mis amigos,
los de verdad.
Más aprendizajes que nutran
mi saber y me doten de mayor sabiduría.
Más tiempo para seguir haciendo el bien,
para dejar huella.
Más tiempo para ver pasar el tiempo
en calma,
en paz.
Más tiempo contigo Señor: mi amigo, mi guía, mi roca. ¡Gracias!”
