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Marie Curie: la mente que encendió la ciencia moderna
Más de un siglo después, su cuaderno de laboratorio —escrito entre 1899 y 1902— sigue siendo radiactivo
Fue la primera persona en ganar dos Premios Nobel y la única en hacerlo en dos ciencias distintas. En una época en la que las mujeres no podían dirigir laboratorios ni aspirar al reconocimiento académico, Marie Curie impuso su talento con resultados que transformaron la física, la química y la medicina. Su trabajo sobre la radiactividad abrió un camino que cambió para siempre la comprensión de la materia.
Nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, y murió el 4 de julio de 1934, víctima de una anemia aplásica causada por la exposición prolongada a la radiación. Más de un siglo después, su cuaderno de laboratorio —escrito entre 1899 y 1902— sigue siendo radiactivo y se conserva en un contenedor de plomo en la Biblioteca Nacional de Francia.
De acuerdo con los registros oficiales de The Nobel Prize, Marie Skłodowska Curie recibió en 1903 el Premio Nobel de Física, junto a Pierre Curie y Henri Becquerel, “en reconocimiento a los extraordinarios servicios prestados por sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubiertos por el profesor Henri Becquerel”. En 1911 obtuvo su segundo galardón, el Premio Nobel de Química, por el descubrimiento de los elementos radio y polonio.
Hasta hoy, nadie más en la historia ha repetido ese doble reconocimiento en dos ramas distintas de la ciencia.
Formada en París, Curie desarrolló junto a su esposo investigaciones pioneras que revelaron la existencia de materiales más radiactivos que el uranio. A partir del mineral pechblenda, lograron aislar nuevas sustancias, demostrando que la estructura de la materia contenía energías invisibles y poderosas.
Tras la muerte de Pierre en 1906, Marie continuó sola las investigaciones, manteniendo el laboratorio activo y ampliando los estudios sobre radiactividad. Durante la Primera Guerra Mundial, impulsó el uso médico de los rayos X, organizando unidades móviles de diagnóstico que atendieron a miles de soldados en el frente. Su contribución fue científica y humana a la vez.
Falleció a los 66 años, tras una vida dedicada por completo a la ciencia. Fue sepultada en el Panteón de París, junto a Pierre Curie, en reconocimiento a su aporte excepcional a la humanidad.
Marie Curie dejó un legado que sigue vigente más de un siglo después. Su nombre representa la unión entre conocimiento, sacrificio y servicio público. En cada laboratorio, en cada tratamiento médico y en cada descubrimiento que ilumina el futuro, aún brilla la luz de la mujer que cambió la historia de la ciencia.
