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Más acciones y menos palabras: un compromiso para el 2026
Yanira Fondeur
Promoviendo la Paz
El cierre de un año es una oportunidad para reflexionar que aprendimos, que repetimos y qué estamos dispuestos a cambiar. El 2025 culmina dejándonos experiencias, retos, penas, logros y alegrías que, inevitablemente, se convierten en aprendizajes.
Nos encontramos a la espera del 2026, un año que representa nuevas oportunidades y cuyos cambios dependerán, en gran medida, de la perspectiva que cada persona decida asumir.
Quedarnos en lamento no transforma las realidades; en cambio, aportar desde nuestros propios espacios puede iniciar un verdadero camino de transformación, siempre acompañado de esperanza.
No aspiro a que modifiquemos la sociedad en su totalidad, pero sí a que comencemos siendo fuente de inspiración en el seno de nuestras familias, en el ámbito laboral y en nuestros entornos sociales.
Reflexionar sobre nuestro accionar cuando las expectativas no se cumplen es el primer paso para avanzar; y el segundo, mantener coherencia entre aquello que deseamos inspirar y la manera en que actuamos.
No podemos alardear de que fomentar paz si nuestro comportamiento es violento, empezando por las palabras que utilizamos para herir, desconsiderar, menospreciar o destruir a quienes no responden a lo que esperamos.
¿A quiénes recordamos con mayor frecuencia? A aquellas personas que tocan nuestros corazones: las que nos halagan con sinceridad, quienes tienen la paciencia de escucharnos, las que nos ofrecen críticas constructivas y las que nos exhortan a seguir adelante.
Que en el 2026 prediquemos más con nuestras acciones que con nuestras palabras.
Apostemos por más respeto y menos desprecio; más amor y menos rencor; más sinceridad y menos hipocresía, más generosidad y menos egoísmo, más críticas constructivas y menos quejas sin aportes; más tiempo de calidad y menos prisa, por más justicia y menos injusticias; más valores morales y menos antivalores que solo generan conflictos.
Que éste nuevo año seamos esa luz en la vida de los demás, ejemplo que inspire, personas que valoren y agradezcan lo que tienen, conscientes de que solo podemos ofrecer aquello que habita en nuestros corazones.
Por más paz y menos violencia.
Por una masculinidad más consciente de que ser corresponsable fortalece la unidad y armonía familiar.
Por mayor protección a las víctimas que acuden a las autoridades en busca de salvar sus vidas.
Por menos infantes huérfanos, no sólo de madres y padres, sino también de amor y esperanzas.
Por menos discursos para cambiar la sociedad y más acciones con coherencia y humanidad. Que el 2026 sea fecundo en respeto, bondad, empatía, solidaridad y paz.
La autora es la presidente de la Fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
