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Monitoreo 2025 del CIPAF revela avances, retrocesos y un patrón persistente: la cultura de violencia sigue normalizada en los medios dominicanos
Un estudio pionero, elaborado por el Centro de Investigación para la Acción Feminista (CIPAF), analiza la cobertura de violencia de género en la prensa dominicana y evidencia una paradoja: más noticias, pero no necesariamente mejor periodismo.
El Centro de Investigación para la Acción Feminista (CIPAF) presentó su estudio “Monitoreo 2025: Medios, Género y Violencias en República Dominicana”, un análisis exhaustivo del tratamiento mediático de la violencia de género en 2025.
Coordinado por Syra Taveras Pineda, con investigación de Laura Concepción, el informe expone un panorama complejo: el país produce un volumen alto de noticias sobre violencia de género, muy por encima del promedio global, pero la calidad de esa cobertura se mantiene marcada por vacíos estructurales, sesgos persistentes y prácticas revictimizantes.
Las conclusiones son tan claras como inquietantes: la cultura de violencia que afecta a las mujeres también se reproduce- a veces sutilmente, a veces de manera explícita- en las narrativas mediáticas que intentan denunciarla.
CIPAF es una organización feminista fundada en 1979 y referente histórico en República Dominicana. El estudio fue financiado por la Cooperación Española, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Un país que informa más… pero no necesariamente mejor
Según el monitoreo, República Dominicana supera con amplitud el promedio global de cobertura sobre violencia de género. La prensa nacional publica más historias, dedica más espacio y mantiene el tema en agenda de manera sostenida.
Pero esta fortaleza se convierte, al mismo tiempo, en una señal de alarma.
El alto volumen de noticias no se traduce en calidad informativa ni en análisis estructural. El CIPAF confirma que gran parte de las coberturas siguen tratándose como: hechos aislados, tragedias individuales o episodios sensacionalistas, sin explicar el contexto de desigualdad, impunidad e institucionalidad fallida que permite la violencia.
Hallazgo central: inconsistencia en la contextualización estructural
La práctica de contextualizar -explicar causas, patrones, datos y políticas públicas- se mantiene inestable, oscilando entre 30% y 80% según el mes del análisis.
Para un país con cifras críticas de violencia feminicida, esta fluctuación revela la ausencia de una cultura editorial sostenida.
El CIPAF recomienda que los medios institucionalicen la contextualización mediante: protocolos editoriales obligatorios, reglas de vinculación entre casos y estadísticas y exigencia de relacionar cada noticia con factores estructurales como desigualdad, impunidad y fallas del sistema de protección.
Voces expertas: una ausencia que distorsiona la realidad
Uno de los déficits más persistentes es la exclusión de voces expertas, que oscila entre 33% y 67%.
El monitoreo revela que predominan portavoces oficiales,se consultan pocas fuentes feministas o de derechos humanos y se mantiene la marginación de mujeres expertas en análisis de género.
El CIPAF recomienda establecer un principio editorial claro que ninguna noticia sobre violencia de género debería publicarse sin al menos una fuente experta.
Esto implica diversificar voces, priorizar experticia femenina e incorporar organizaciones especializadas.

Sensacionalismo y revictimización: el talón de aquiles de la televisión
Los medios televisivos fueron los que presentaron peor desempeño ético:
- En marzo, 45% de los contenidos analizados incurrieron en revictimización.
- 36% recurrió al sensacionalismo.
Se identificaron prácticas graves como: mostrar imágenes inapropiadas, recreaciones morbosas, titulares que culpabilizan o minimizan, y guiones que dramatizan en lugar de explicar.
El CIPAF recomienda protocolos estrictos para prohibir descripciones gráficas, culpabilización de víctimas, narrativas justificadoras de agresores, romanticización de la violencia.
Además, sugiere la creación de filtros de edición previos a la emisión y formación especializada para periodistas y productores audiovisuales.
La academia y los gremios: actores que deben asumir liderazgo
El Colegio Dominicano de Periodistas tiene, según el informe, un rol fundamental: crear estándares profesionales, promover formación obligatoria y generar mecanismos de autorregulación.
La academia, por su parte, debe reformar los planes de estudio para incluir asignaturas como comunicación y género, periodismo con perspectiva de derechos humanos, ética para la cobertura de violencia. Estas reformas no son opcionales, sino estructurales.
Organizaciones feministas: puente entre evidencia y medios
El CIPAF destaca la importancia de que las organizaciones produzcan y difundan insumos especializados para periodistas:
- fichas técnicas,
- glosarios,
- briefings,
- alertas informativas,
- estudios accesibles.
Asimismo, fomentar programas como “periodistas aliadas/os” para construir un ecosistema de comunicación responsable.
El Estado: sin transparencia no hay cobertura transformadora
El monitoreo revela un vacío clave: escasa cobertura sobre presupuestos, prevención y rendición de cuentas estatal.
Pero esta ausencia no es sólo responsabilidad de los medios. El Estado debe transparentar información, priorizar la prevención y liderar una narrativa pública que promueva igualdad y derechos.
Comparación global: más noticias, misma desigualdad
El informe incluye un análisis paralelo con el Global Media Monitoring Project (GMMP) 2025, que analizó 30,000 noticias en más de 90 países.
Los hallazgos del GMMP subrayan:
- la persistente falta de voces de mujeres en los medios,
- la baja cobertura de violencia de género a nivel mundial,
- la reproducción de estereotipos de género,
- y la poca contextualización de desigualdades estructurales.
República Dominicana coincide con muchos de esos patrones, aunque con mayor volumen de noticias por su realidad feminicida.
La violencia de lo no dicho: diversidad ignorada
La parte más contundente del informe es la denuncia sobre la invisibilización de mujeres diversas: afrodescendientes, migrantes (especialmente haitianas), rurales, trabajadoras sexuales, mujeres con discapacidad.
Menos del 15% de los contenidos analizados incorporan estas experiencias.
El resultado es una narrativa incompleta, donde la violencia de género aparece como una experiencia uniforme, borrando las desigualdades cruzadas que determinan quién puede acceder a justicia y quién no.
Conclusión: del esfuerzo individual a la responsabilidad institucional
El CIPAF es contundente: los avances aislados no bastan.
La calidad del periodismo sobre violencia de género no puede depender de la sensibilidad individual de periodistas, sino de protocolos, formación continua, cultura editorial, rendición de cuentas y voluntad política.
Solo así será posible transformar los medios en verdaderos aliados de la igualdad y contribuir a erradicar la violencia que afecta a miles de mujeres dominicanas.
Imágenes/ Monitoreo CIPAF.
