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OMS advierte que las crisis disparan la violencia contra mujeres y niñas en zonas de conflicto
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una advertencia contundente: las crisis y los desastres están incrementando de manera alarmante la violencia contra mujeres y niñas en distintos puntos del mundo. No es un riesgo hipotético; es una realidad diaria que se intensifica donde la emergencia y el conflicto se vuelven permanentes.
En Gaza, antes del alto el fuego, dos mujeres y niñas fueron asesinadas cada hora durante dos años consecutivos. La guerra convirtió la región en un epicentro de muertes femeninas en situaciones de conflicto, con comunidades desplazadas repetidamente y expuestas a la violencia en cada etapa de su travesía.
En la República Democrática del Congo, el patrón es igual de devastador. En medio de la crisis actual, mujeres y niñas son violadas, explotadas y abusadas en campamentos, durante los desplazamientos o incluso en sus propios hogares. Incluso antes de la última escalada, tres mujeres morían cada hora por complicaciones relacionadas con el parto y el embarazo, mientras que las adolescentes representaban un tercio de los casos de violencia denunciados.
Sudán tampoco escapa a la tragedia. Más de 12 millones de mujeres y niñas están hoy en riesgo por el aumento rápido de la violencia sexual relacionada con el conflicto. Allí se combinan la violación, el secuestro, la violencia íntima de pareja, el matrimonio infantil y la coerción al sexo como medio de supervivencia. Las consecuencias dejan cicatrices físicas y psicológicas profundas.
La OMS señala que las mujeres y las niñas en situaciones de conflicto y fragilidad enfrentan un riesgo extremo de violencia, con efectos devastadores para su salud física, sexual, reproductiva y mental. “Esto no es una advertencia. Es la realidad”, subraya el organismo.
Frente a este panorama, la OMS reafirma que ninguna emergencia debería arrebatar la seguridad o la dignidad de las personas. La seguridad es un derecho humano, aun en medio del conflicto. No hay excusas: la violencia debe parar, en todas partes.
El organismo propone acciones inmediatas: incluir servicios centrados en las sobrevivientes en toda respuesta humanitaria, apoyar a las organizaciones dirigidas por mujeres y abogar de forma sistemática por la protección y la paz. No son recomendaciones abstractas, sino rutas concretas para atender a quienes hoy están en mayor riesgo.
