Elio Valdez anuncia lanzamiento de su nuevo programa de televisión “El Berunte”
Por una Patria libre de todo tipo de violencia
Necesitamos de un compromiso nacional para fomentar los buenos tratos y buscar solución pacífica a los conflictos que se presentan, porque la violencia no se justifica en ninguna circunstancia.
Yanira Fondeur
Promoviendo la paz
La violencia se ha vuelto tan frecuente en nuestra sociedad que la capacidad de asombro ante ella parece no agotarse. Cada tragedia humana nos consterna e indigna, recordándonos que, como nación, estamos obligados a aunar esfuerzos para convivir en una patria libre de malos tratos.
Para muestra, basta mencionar algunos sucesos ocurridos en la última semana.
Una joven de 23 años, con cuatro meses de embarazo, recibió 42 estocadas de su expareja sentimental logrando salvarse milagrosamente, aunque no así su bebé.
Desapariciones de niñas en diferentes puntos del país, con el precedente de los casos de Roldany y Brianna, quienes nunca fueron encontrados.
Seis feminicidios íntimos, dos de ellas menores de edad, que han dejado ocho niños y niñas en condición de orfandad, se registran en el país en apenas este primer mes del año 2026.
Un grupo de estudiantes en un Liceo de Santiago desfiguró a una compañera de 14 años con una navaja, un arma absolutamente inaceptable en un centro educativo.
Asimismo, en un operativo realizado en un centro educativo de arte en Navarrete, fueron incautadas armas blancas, vapeadores y otros objetos prohibidos, los cuales afectan a toda la población estudiantil e impiden la convivencia pacífica a la que aspiramos.
Necesitamos de un compromiso nacional para fomentar los buenos tratos y buscar solución pacífica a los conflictos que se presentan, porque la violencia no se justifica en ninguna circunstancia.
“Trabajar por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos” como expresó el patricio Juan Pablo Duarte, cuyo 213 aniversario de su nacimiento conmemoramos este lunes, es también abogar por una sana convivencia, en la impere el respeto, la empatía y la solidaridad.
Jamás debemos normalizar la violencia, por el contrario, debemos predicar con el ejemplo desde la primera infancia, reconociendo que toda persona es única, tiene un valor incalculable y no nos pertenece.
Educar implica que la verdadera fortaleza del ser humano no radica en la agresividad, sino en los sentimientos nobles que le permitan servir de ejemplo y dejar un legado positivo a su alrededor.
El hogar seguirá siendo la primera escuela de formación en valores, la cual debe ser reforzada en los centros educativos, donde resulta imprescindible regular estrictamente la introducción de todo tipo de armas blancas u objetos con los que se pueda agredir.
Prevenir la violencia mediante la educación para la paz es cada vez más vital si aspiramos a hogares, escuelas, centros de trabajo y una sociedad más justa y pacífica, como merecemos.
La autora es la presidenta de la Fundación Vida Sin Violencia.
@Yanira_Fondeur
