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Rol del periodismo en la gestión del riesgo con apoyo de la inteligencia artificial
Talleres del INTEC y la UNESCO impulsan nuevas prácticas para informar antes, durante y después de desastres, con enfoque en salvar vidas.
Fernando Quiroz
Las lluvias de las últimas semanas y las inundaciones en varias comunidades no solo han dejado daños visibles; también han vuelto a poner en evidencia que, en medio de una emergencia, la información pesa tanto como cualquier otro recurso. Cuando el agua sube, la gente necesita saber qué está pasando, pero sobre todo qué significa lo que está pasando.
No es lo mismo informar que un río creció a explicar quiénes están en riesgo, qué zonas deben evitarse o qué rutas siguen siendo seguras. Ahí es donde el periodismo deja de ser solo relato y se convierte en orientación.
Con frecuencia, la cobertura de desastres sigue una lógica conocida, dominada por la rapidez para informar, con énfasis en el impacto y poco espacio para explicar lo que realmente está pasando. Se cuenta lo que ocurre, pero no siempre se entiende por qué ocurre ni por qué hay comunidades que resultan más afectadas que otras.
Frente a ese patrón, el ciclo de talleres sobre innovación digital y uso de herramientas de inteligencia artificial para la cobertura de cambio climático, emergencias y desastres, desarrollado por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) y la UNESCO, introduce un giro necesario, pasar de la reacción ante el evento a entender el riesgo como un proceso.
Ese punto de partida obliga a mirar el ejercicio periodístico de otra manera. Informar rápido ya no es suficiente en un entorno donde los eventos extremos se repiten y la información circula sin pausa. Se necesitan herramientas, pero sobre todo criterio para usarlas. El riesgo deja de verse como un hecho aislado y se entiende como el resultado de una relación entre amenaza, exposición, vulnerabilidad y capacidades de respuesta. No es solo la lluvia, es dónde cae, a quién encuentra y en qué condiciones. Esa lectura permite explicar por qué un mismo fenómeno puede tener impactos tan distintos.
Para el periodista, esto cambia la forma de contar. Ya no basta con responder qué pasó. Hace falta explicar cómo se llegó a ese punto y qué puede ocurrir después. Es pasar del dato a la comprensión.
La cobertura tampoco empieza cuando ocurre el evento ni termina cuando baja el agua. Antes, el trabajo pasa por informar sobre riesgos y dar seguimiento a fuentes. Durante, la prioridad es verificar y orientar con claridad. Después, toca explicar, dar seguimiento y no soltar el tema cuando desaparece de la agenda.

Uso de la tecnología
En ese proceso, la tecnología suma cuando se utiliza con sentido. Herramientas como Google Alerts, IFTTT o TweetDeck permiten monitorear información en tiempo real, mientras que InVID, FotoForensics o Google Lens ayudan a verificar imágenes y detectar manipulaciones. Plataformas como ChatGPT, Claude o Gemini facilitan organizar borradores, y herramientas como Otter AI o Whisper agilizan la transcripción. En la visualización, recursos como Datawrapper, Google My Maps o QGIS permiten traducir datos en mapas que la gente pueda entender.
Todo eso aporta agilidad, pero no reemplaza el juicio. El criterio sigue siendo humano y ahí está el mayor reto. En medio de lluvias e inundaciones, la desinformación circula con la misma velocidad que el agua. Videos antiguos, imágenes fuera de contexto y datos sin confirmar pueden convertirse en noticia en cuestión de minutos. En ese escenario, informar mal también es un riesgo.
Por eso, la verificación no es un paso adicional. Es parte del oficio. Informar con rapidez no puede implicar hacerlo sin precisión, sobre todo cuando la información incide directamente en las decisiones de la gente.
Algo similar ocurre con los datos. Un mapa de alerta puede orientar o desorientar según cómo se construya. Ubicar correctamente la información, identificar la fuente y dejar claro el momento al que corresponde son aspectos que hacen la diferencia. En una emergencia, un dato sin hora pierde valor.

Maestros Baldo Dalporto, Pamela Michel, Sabine Mary de Juan e Isaías de la Paz.
Proceso formativo
El proceso formativo se desarrolló entre enero y abril de 2026 bajo la coordinación de la maestra Sabine Mary de Juan. Combinó sesiones virtuales y presenciales, con ejercicios prácticos, análisis de casos y elaboración de productos aplicados. De los 34 participantes iniciales, 30 completaron el programa, lo que refleja un nivel sostenido de participación.
El equipo docente estuvo integrado por Isaías de la Paz, ingeniero informático y especialista en alfabetización mediática informacional, quien abordó la verificación digital; la doctora Pamela Michel, doctora en Ciencias Ambientales, quien desarrolló el enfoque de gestión integral del riesgo; y el profesor Baldo Dalporto, ingeniero físico nuclear e investigador del CERN, enfocado en análisis y aplicación tecnológica.
Durante el acto de entrega de certificados, la decana del Área de Ciencias Sociales y Humanidades del INTEC, Dalul Ordehi, destacó la importancia de esta formación en el contexto actual y la necesidad de un uso ético de la inteligencia artificial en el ejercicio periodístico. En la misma línea, Franklin Tejeda, asistente de programa de la UNESCO en República Dominicana, subrayó el valor de estas iniciativas frente a los desafíos que plantea la crisis climática.

Dalul Ordehi, decana del Área de Ciencias Sociales y Humanidades del INTEC; Fernando Quiroz, periodista y
Franklin Tejeda, asistente de programa de la UNESCO en República Dominicana.
Lo que queda de esta experiencia no es solo el manejo de herramientas. Es una forma distinta de asumir el oficio, verificar antes de publicar, explicar antes que alarmar y entender que, en contextos de riesgo, la información también puede salvar vidas.
El proceso dejó claro que integrar herramientas digitales y de inteligencia artificial, junto con una comprensión del riesgo como proceso, fortalece la capacidad del periodismo para informar en contextos de crisis. Las recomendaciones apuntan a dar continuidad a la formación, fortalecer la verificación en las redacciones, integrar la tecnología con supervisión humana y organizar la cobertura antes, durante y después de las emergencias, priorizando siempre la precisión y la claridad de la información.
Las lluvias seguirán. Las emergencias también. Lo que puede cambiar es la manera en que se informa. Y en esa diferencia, el periodismo sigue teniendo un papel decisivo, y puede contribuir a salvar vidas. Agradezco la oportunidad de haber formado parte de los participantes de este proceso formativo.
Foto de portada: Autoridades, maestros y periodistas participantes en el diplomado INTEC – UNESCO.
