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España espera rival: Argentina e Inglaterra reeditan un clásico que marcó la historia de los Mundiales
Argentina e Inglaterra volverán a cruzarse en un Mundial, un enfrentamiento imposible de separar de aquella tarde del 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca.
La final del Mundial 2026 ya tiene un protagonista. España derrotó 2-0 a Francia y aguarda por el ganador del duelo entre Argentina e Inglaterra, una semifinal que revive uno de los capítulos más recordados de la Copa del Mundo.
La Roja volvió a confirmar que atraviesa uno de los mejores momentos de su historia. Con autoridad, eliminó al subcampeón mundial gracias a los goles de Mikel Oyarzabal, de penal al minuto 22, y Pedro Porro, al 58.
El conjunto dirigido por Luis de la Fuente controló el partido desde la posesión del balón, redujo al mínimo la influencia de Kylian Mbappé y alcanzó su segunda final mundialista, dieciséis años después del título conquistado en Sudáfrica 2010.

Ahora el foco se concentra en Atlanta.
Argentina e Inglaterra volverán a cruzarse en un Mundial, un enfrentamiento imposible de separar de aquella tarde del 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca.
Ese día, Diego Armando Maradona escribió una de las páginas más famosas de la historia del fútbol. Primero anotó el polémico gol conocido como la Mano de Dios y, apenas cuatro minutos después, marcó el considerado por la FIFA como el Gol del Siglo, tras dejar atrás a cinco rivales antes de vencer a Peter Shilton.
Argentina ganó aquel partido 2-1 y terminó conquistando el campeonato mundial.
Cuarenta años después, la historia ofrece un nuevo capítulo.
La Albiceleste llega como vigente campeona del mundo, con Lionel Messi como líder de un equipo que busca defender el título. Inglaterra, campeona en 1966, intentará disputar su primera final mundialista en sesenta años apoyada en una generación encabezada por Jude Bellingham.
El premio es enorme: enfrentar a una España que atraviesa un momento brillante y luchar por el título más importante del fútbol.
El enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra también está marcado por la historia reciente de ambos países. Cuatro años antes del Mundial de México 1986, Argentina y el Reino Unido libraron la Guerra de las Malvinas (1982), un conflicto por la soberanía de las islas del Atlántico Sur que dejó cientos de muertos. Aunque el fútbol y la política pertenecen a ámbitos distintos, aquel contexto otorgó una carga emocional especial al partido de 1986 y contribuyó a convertirlo en uno de los encuentros más simbólicos en la historia de los Mundiales.
